viernes, 20 de noviembre de 2015

Esclavos en la Antigua Grecia

En la Antigua Grecia, los esclavos fueron un componente esencial para el desarrollo económico y social. Los griegos consideraban la esclavitud como un hecho natural y una realidad indispensable.

Generalmente, no existían actividades propiamente dichas destinadas para los esclavos. Cualquier actividad podía ser llevada a cabo por un esclavo, excluyendo la política que estaba reservada para los ciudadanos libres.

La principal actividad en la que se empleaban esclavos era la agricultura, algo muy imprescindible para la economía griega. Los pequeños propietarios podían tener como máximo un par de esclavos. Cuando la explotación agraria superaba la célula familiar, se recurría a mano de obra esclava aunque no existía la inmensa población de esclavos de los latifundios romanos.

La gran mayoría de la mano de obra empleada en minas y canteras eran esclavos, los cuales muchas veces eran alquilados por particulares ricos. La esclavitud era una de las inversiones más apreciadas, sobretodo, por los ciudadanos atenienses.

Los esclavos también eran una mano de obra barata muy empleada en la artesanía, siendo su proporción mucho más importante en los talleres de artesanía que en cualquier otra actividad económica

Por último, también eran muy empleados en las casas. El esclavo tenía como labor principal sustituir al dueño de la casa en su trabajo y acompañarlo en los viajes. En tiempos de guerra, el esclavo servía como escudero del hipolita. La mujer esclava se ocupaba de las tareas domésticas, especialmente de la elaboración de pan y de la elaboración de tejidos. Únicamente las familias más pobres carecían de esclavos domésticos.

Aprovisionamiento de esclavos


Botín de guerra


En el derecho de guerra de la Antigua Grecia, el vencedor posee todos los derechos sobre el vencido, haya participado en el combate o no. La mayor parte de las veces, los vencidos eran esclavizados por los vencedores.

La existencia de esclavos griegos era una fuente de molestias constante para los ciudadanos griegos libres. Este tipo de esclavitud era una práctica muy contestada. Algunos generales griegos la rechazaban. Existían ciudades griegas que aprobaron acuerdos prohibiendo esta práctica. La liberación de una ciudad entera reducida a la esclavitud aportaba un gran prestigio a los generales griegos.

Piratería 


La importancia de la piratería y el bandolerismo variaba según la época y las regiones. Tanto los piratas como los bandoleros pedían un rescate cuando su prisionero era de alta cuna. Cuando su rescate no era pagado, o el prisionero no era rescatado, era vendido a un traficante de esclavos. Así pues, ningún hombre libre estaba a salvo de caer en la esclavitud. En algunas regiones de la Antigua Grecia, la piratería y el bandolerismo eran verdaderas especialidades nacionales, como en el caso de Creta o Acarnania. La creciente influencia del Imperio Romano, gran comprador de esclavos, desarrolló el mercado de la esclavitud y agravó la piratería

Comercio


Existía un comercio de esclavos con los pueblos bárbaros vecinos: escitas, capadocios... Los traficantes de esclavos locales vendían a los esclavos en mercados específicos. Los principales centros de venta de esclavos eran Éfeso, Bizancio y Tanais. Algunos de éstos esclavos bárbaros eran vendidos como víctimas de un botín de guerra o de piratería, mientras que otros eran vendidos por sus propios parientes.

En la Antigua Greica, el señor era el que ponía el nombre a sus esclavos. Éstos podían llevar el de su amo, un étnico, el nombre de un lugar (Asia, Lydos, etc.), un nombre seguido de su patria de origen, el nombre de un personaje histórico, etc. 

La nacionalidad del esclavo era un criterio imprescindible para los compradores más pudientes. De hecho, se aconsejaba que en un mismo lugar no se debían concentrar demasiados esclavos de la misma nacionalidad, con el objetivo de minimizar los riesgos de una revuelta. Como en el Imperio Romano, en la Antigua Grecia, algunas nacionalidades eran mejor valoradas como esclavos.

El precio de los esclavos variaba en función de sus competencias. Así pues, un esclavo minero podía valer unos 180 dracmas, mientras que un esclavo cuchillero podía valer entre 500 y 600 dracmas. El precio también variaba en función de la cantidad de esclavos disponibles para la venta. En el siglo IV a. C., los esclavos abundaban y, por tanto, eran muy baratos. En los mercados de esclavos la ciudad cobraba un impuesto sobre el "producto" de la venta. Además, el comprador se beneficiaba de una garantía contra los "vicios ocultos" del esclavo: si el esclavo estaba enfermo y el comprador no había sido advertido, éste último podía anular la venta y devolverlo.

El aumento natural


En la época clásica, los griegos no practicaban la "cría" de esclavos. La proporción de los nacidos en una casa era bastante importante en el Egipto ptolemaico y en los actos de emanicipación de la ciudad de Delfos. A veces, la causa de ello era natural: en las minas solo trabajaban esclavos del género masculino. No obstante, las mujeres esclavas eran muy numerosas en el ámbito doméstico.

Para evitar que los esclavos se reprodujeran entre ellos, se aconsejaba alojar a los esclavos hombres y mujeres de forma separada. Se consideraba que la reproducción de los esclavos era un medio de presión disciplinar. Además, el parto podía poner en riesgo la vida de la madre esclava y el bebé no tenía asegurado sobrevivir hasta la edad adulta.

Por otra parte, los esclavos nacidos dentro del ámbito doméstico consitutían una clase privilegiada. Se les confiaba, entre otras tareas, el encargo de llevar a los niños a la escuela y eran sus pedagogos. Muchas veces, estos esclavos domésticos eran hijos del amo y en la mayoría de las ciudades, sobretodo en Atenas, el niño heredaba la condición de esclavitud de la madre.

El caso de los esclavos de Atenas


En Atenas los esclavos no tenían ningún derecho. Un delito merecedor de una multa para un ciudadano libre da lugar a latigazos para un esclavo. El testimonio de un esclavo no era admisible salvo que éste se produjera bajo tortura. El esclavo no estaba protegido por la ley, no obstante si alguien lo maltrataba, su amo podía intentar una acción por daños y perjuicios. En cambio, si el esclavo recibía un excesivo maltrato por parte de su amo, cualquier ciudadano podía perseguir a éste último; esto no era una cuestión de piedad hacia el esclavo, sino una reprobación hacia toda forma de exceso. Incluso la muerte de un esclavo era la mancha del asesino que la había causado. El sospechoso era juzgado por el tribunal del Paladión, y la pena prevista era el exilio.
 

El caso de los esclavos de Gortina


En Gortina, el esclavo se encontraba en un estado de dependencia muy amplio. Los hijos del esclavo pertenecían a su amo y éste era responsable de todos los delitos de su esclavo y lo mismo sucedía a la inversa. En Gortina, un esclavo tenía dos montantes duplicados cuando cometía un delito. Un delito cometido contra un esclavo por un ciudadano libre era mucho más barato que uno cometido contra un hombre libre. Así pues, para poner un ejemplo, la violación de una mujer libre por un esclavo estaba penado con una multa de 200 estateros, mientras que la violación de una mujer esclava no virgen estaba penada con una multa de 1 óbolo (mucho más barata).

A pesar de todo, el esclavo tenía el derecho de poseer un hogar y ganado, unas posesiones que podían ser transmitidas a sus descendientes, incluso las ropas y objetos necesarios para el hogar. La familia del esclavo estaba reconocida por la ley y, de esta forma, podían casarse, divorciarse, escribir un testamento y heredar como lo hacía cualquier ciudadano libre.

Emancipación de esclavos


En la Antigua Grecia, las emancipaciones informales eran atestiguadas ante dos testigos y se podía llevar a cabo en cualquier lugar de la ciudad, lo que provocó que esta práctica fuera prohibida en Atenas, con el objetivo de evitar disturbios en el orden público.

Existen casos de emancipación colectiva. Un ejemplo de esto se da en la ciudad de Tasos, en el Siglo II a. C, durante un período de guerra, para agradecer a los esclavos su fidelidad hacia la ciudad.

En la mayoría de los casos se trataba de un acto voluntario por parte del amo, ya fuera un hombre o una mujer libre. En este caso, el esclavo no tenía voz ni voto y las mujeres no se beneficiaban más que los hombres. El esclavo a menudo era rescatado con una compensación económica equivalente a su valor inicial. Por ejemplo, en el caso de una hetera, sus amantes podían reunirse para pagar su rescate o pedir su emancipación a su amo

A menudo, la emancipación de esclavos era de naturaleza religiosa: el esclavo podía ser vendido a una divinidad, generalmente al dios Apolo, o era consagrado después de su emancipación. En este caso, el templo percibía una parte de la suma pagada en el rescate y garantizaba la validez del contrato. La emancipación también podía ser totalmente civil, en ese caso los magistrados de la ciudad desempeñaban el papel de la divinidad y percibían un impuesto.

La emancipación del esclavo podía ser total o parcial, a disposición del amo. En el primer caso, el esclavo emancipado recibe protección jurídica contra toda tentativa de volver a reducirlo a la esclavitud. En el segundo caso, el esclavo emancipado puede ser obligado a someterse a un número de obligaciones hacia su antiguo dueño. 

Respecto a sus derechos como ciudadano, el esclavo emancipado no es considerado igual que un ciudadano libre por nacimiento. El esclavo emancipado siempre se encuentra sometido a un gran número de obligaciones como: presentarse tres veces al mes en el domicilio de su antiguo amo, la prohibición de hacerse más rico que éste, etc. De hecho, el esclavo emancipado no era considerado un griego, y sus derechos se parecían más a los de un meteco.

La condición de los esclavos


El diario del esclavo se resumía en tres palabras trabajo-disciplina-comida. Los esclavos eran tratados como animales domésticos, eran castigados en caso de desobediencia y premiados en caso de buena conducta. Aristóteles, por su parte, aconsejaba tratar a los esclavos como niños y recurrir a las ordenes, pero también a las recomendaciones pues el esclavo, después de todo, era capaz de comprender las razones que se le daban (obra Política).

La flagelación era un método muy empleado para presionar al esclavo para que trabajara más y comiera o descansara menos. Esta forma de violencia podía ser llevada a cabo por el amo, el intendente u otro esclavo.

La condición de los esclavos variaba según su estatus: el esclavo minero vivía en unas condiciones muy penosas, mientras que un esclavo de ciudad gozaba de una relativa independencia. El esclavo de ciudad podía vivir y trabajar solo, mediante el pago de una renta periódica a su amo. El esclavo de ciudad podía llegar a reunir dinero para comprar su propia libertad

Resultado de imagen de Esclavos en la antigua grecia

No hay comentarios:

Publicar un comentario