lunes, 23 de noviembre de 2015

Esclavitud en la Antigua Roma

A lo largo de la historia del Imperio Romano y su dominio sobre el Mediterráneo, Europa, África y Asia, la sociedad romana fue muy esclavista y tanto su economía como su estructura social estaba basada en un sistema  de clases donde los esclavos formaban parte del estrato más bajo de la sociedad.

Condiciones de vida.


Los esclavos podían ser vendidos en subasta pública o por venta privada en el caso de los esclavos más valiosos. La trata de esclavos estaba supervisada por los Cuestores, una especie de funcionarios fiscales

Los esclavos podían estar expuestos en soportes rotativos, para ser mejor observados, y junto a cada esclavo se encontraba colgada una especie de placa en la que se describía su origen, su salud, su carácter, su inteligencia, su educación y otra información de interés para los compradores. Durante la venta, los esclavos eran despojados de toda su dignidad y expuestos desnudos para apreciar mejor sus cualidades. El precio de los esclavos variaba según su edad y calidad, siendo los niños esclavos más baratos que los adultos, y entre estos últimos los más valiosos alcanzaban precios exorbitantes. Como garantía, el vendedor estaba obligado a reemplazar con un esclavo nuevo dentro de los seis meses tras la compra, si el esclavo presentaba defectos ocultos que no habían sido manifestados durante la venta.

La calidad de vida del esclavo dependía del tipo de trabajo que se le asignaba. Para un esclavo ser destinado a las minas era una sentencia de muerte lenta. Los esclavos agrícolas generalrmente, tenían una mejor calidad de vida que los esclavos mineros. En cambio, los esclavos domésticos de las familias ricas de Roma disfrutaban de un nivel más alto de vida junto con los esclavos públicos, los cuales no estaban sometidos a los caprichos de un solo amo. A pesar de que su alojamiento y comida eran de una calidad inferior a la de los miembros libres de la familia, su calidad de vida era equiparable a la de muchos ciudadanos romanos libres pobres. Los esclavos domésticos podían trabajar como peluqueros, cocineros, mayordomos, limpiadores, enfermeros, maestros, secretarios y costureras. Los esclavos que habían recibido una mejor educación y que poseían una mayor inteligencia podían ejercer de contables,  maestros y médicos.

Los esclavos de ciudad podían tener su propia familia y una gran autonomía. Podían obtener la manumisión de varias formas:

  • En su propia muerte, cuando su amo lo manumitía para que tuviera un entierro digno de un ciudadano libre.
  • Con la muerte de su amo, en cuyo testamento manumitía a sus esclavos como muestra de generosidad. De este modo, les dejaba alguna propiedad o dinero.
  • Comprando su propia libertad, ya que el esclavo que era intermediario en los negocios de su amo, podía recibir un peculio.
  • Por declaración ante un magistrado. Amo y esclavo defendían su libertad ante el magistrado de de la ciudad. Si ésta era aceptada, al esclavo se le ponía un bastón sobre la cabeza como señal de emancipación.
Muchos esclavos emancipados permanecían en las casas de sus antiguos amos, llevando a cabo las mismas tareas domésticas pero con mayor dignidad.

En la Antigua Roma, los esclavos eran propiedad absoluta de su amo, quien podía hacer con ellos lo que le viniera en gana. Un esclavo carecía de personalidad jurídica, de bienes e incluso de familia propia. Los esclavos romanos no tenían derecho al matrimonio, a ejercer la maternidad o la paternidad de sus hijos, ni a la propiedad. Los hijos de los esclavos eran arrebatados a sus madres  y vendidos. A pesar de todo, un esclavo, mediante la potestas, podía adquirir para su amo toda clase de propiedades e incluso solicitar un crédito.

Cabe destacar aque recién finalizado el Siglo II d. C. a los esclavos les fue permitido ejercer el matrimonio.

En el hogar, el esclavo ayudaba a su amo a ponerse la toga, pues era una labor muy complicada. Los esclavos domésticos eran los encargados de recibir a los invitados, recogerles la toga y los zapatos y ofrecerles un baño caliente o un lavado de pies. Los esclavos más bellos y de mejores modales, servían la comida ataviados con túnicas de vivos colores, que contrastaban con sus cabelleras, en las cuales los comensales se solían secar las manos. Los esclavos más agraciados servían el vino y cortaban los manjares mientras que los menos agraciados limpiaban los platos y recogían las mesas. A cada invitado se le adjudicaba un esclavo que permanecía a sus pies. Los que nacían con la condición de esclavos y recibían una educación, eran considerados privilegiados entre los esclavos. A pesar de esto, ningún esclavo tenía permiso para acceder a las representaciones teatrales.

En la Antigua Roma, a los esclavos se les solía poner un collar con una placa en la que se podía leer "Tenemnene fucia et revo cameadomnum et viventium in aracallisti" (Detenedme si escapo y devolvedme a mi dueño).

Algunos esclavos recibían la consideración de personas libres, ya fuere por el cariño que les profesaban sus amos o por el trabajo intelectual que llevaban a cabo. Esto solía suceder con los esclavos procedentes de la Antigua Grecia, los cuales eran considerados de mayor educación que los esclavos romanos. Los esclavos procedentes de Grecia servían como secretarios, administradores o educadores. Cabe destacar que en el Siglo III d. C, se comenzó a reducir el comercio de esclavos y éstos comenzaron a ser valorados casi como personas libres. De hecho, el emperador Diocleciano, fue hijo de un esclavo que había comprado su propia libertad.


A partir del Siglo VI d. C. los esclavos libertos fueron considerados ciudadanos sin derecho alguno, procedentes de la esclavitud. Si éstos no conservaban los lazos de fidelidad con su antiguo amo, eran llamados libertos ingratos. Estos esclavos libertos ejercían la tarea de comerciantes, artesanos, maestros, gramáticos, banqueros y médicos.

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