domingo, 18 de octubre de 2015

Ringkvinna

Rignkvinna es el apelativo que se le daba a la mujer soltera de la época vikinga, que heredaba la posición de jefa del clan familiar, sustituyendo a su padre o un hermano, y asumiendo los derechos y obligaciones asociadas.

Las mujeres solteras alcanzaban la mayoría de edad a los 20 años y podía decidir sobre su propio lugar de residencia, disponiendo de personalidad jurídica en todos los sentidos ante la ley vikinga. Estos mismos derechos se aplicaban a las mujeres viudas.

El derecho a heredar se aplicaba tanto a la tía paterna, como a la sobrina paterna y nieta paterna del fallecido, que todas recibían el nomre de herederas, pero el derecho a heredar como Ringkvinna sólo podía ser heredado por la hija o la hermana del fallecido.

La ringkvinna contaba con el apoyo específico de la ley vikinga para llevar a cabo todas las tareas que eran, normalmente, desarrolladas por el jefe de la familia. No obstante, si la ringkvinna se casaba, estos derechos pasaban a su esposo.

La única excepción a su independencia era el derecho a elegir pareja, el derecho a exigir y recibir compensaciones por la muerte de un miembro del clan familiar, los negocios con elevadas sumas de dinero o ejercer una acción legal ente al Althing, los cuales pasaban a manos de un lögrádandi "representante legal", un varón vinculado a la familia que velaba por el honor y los bienes de la mujer.

Los derechos de la ringkvinna se preservaron tras la introducción del cristianismo hasta el siglo XIII, cuando desapareció su figura jurídica de los textos legales vigentes hasta entonces.



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