martes, 20 de octubre de 2015

La hermosa fiesta de Opet

La hermosa fiesta de Opet fue una fiesta durante el curso de la cual el dios Amón, acompañado de su esposa Mut y su hijo Jonsu, los antiguos egipcios visitaban el templo de Amón en Luxor. El objetivo principal era reafirmar los lazos existentes entre el dios Amón y el faraón, quien era considerado la encarnación viviente de Horus en la tierra. Fue una de las fiestas religiosas más bellas del Antiguo Egipto y se celebraba todos los años en el segundo mes de la inundación del Nilo (entre finales de verano y otoño).

Fundada desde el reinado de Hatshepsut, se mantuvo hasta la dinastía XXV de Egipto. Originalmente, esta festividad duraba 11 días, pero con el tiempo llegó a durar 27 días.

El punto de partida de la procesión era el Templo de Karnak, donde el faraón "Señor de todas las cosas" oficiaba él mismo el culto y los rituales propios de la festividad. Después, los sacerdotes, que llevaban la cabeza afeitada, transportaban sobre sus hombros las tres barcas sagradas (el faraón también tenía derecho a ser transportado en una cuarta barca) hasta el Nilo, seguidas de una procesión de bailarinas, cantantes, acróbatas y músicos que animaban la fiesta, ofreciendo distracción a la población local y a los soldados que se amontonaban a lo largo de la vía procesal, bordeada de estatuas de esfinges. Al llegar a la orilla del Nilo, estas barcas que tenían las estatuas divinas en su interior, se colocaban en barcos fluviales, incluído el barco Userhat de Amón, un barco elaborado con cedro del Líbano que medía unos 70 metros. El casco de la Userhat estaba chapado en oro, con relieves que representaban al faraón oficiando ante el dios Amón. La cabeza de carnero de Amón, guarnecida con collares y pectorales, adornaba la proa y la popa. Después de que las deidades hubiesen embarcado, la flota sagrada era remolcada a Luxor, a contra corriente, por equipos de marineros que eran alentados con himnos y el sonido de sistros, tambores y laúdes, seguidos por embarcaciones de peregrinos y fieles que, al final del trayecto, se reunían en el muelle.

Cuando los barcos atracaban en Luxor, las barcas sagradas eran desembarcadas y cruzaban el recinto sagrado de la Opet del sur. Los sacerdotes las depositaban en la capilla de reposo para que las imágenes vivientes de los dioses pudieran recibir ofrendas de agua cristalina, fruta, carne, flores frescas e incienso. Una vez realizados estos rituales, el cortejo divino entraba en la columnata de Amenhotep III, a través del patio solar y penetraba en la oscuridad del santuario donde el faraón les daba la bienvenida acompañado de sus más altos dignatarios.

Las ceremonias que tenían lugar en el interior, lejos de la multitud, son, en gran parte, desconocidas. Es posible que el faraón, en un diálogo místico con Amón, hubiera practicado con la imagen divina el ritual de la "apertura de la boca": el faraón toca la estatua del dios con la azuela sagrada y repite la gestualidad realizada por el sacerdote durante el "dar a luz" de la divinidad en la "Casa de los orfebres". Para este ritual, que iba acompañado de ofrendas y conjuros, el faraón transmitía a Amón su energía vital. Cuando el faraón salía del "lugar de su justificación donde ha vuelto rejuvenecido" y se mostraba ante la multitud, atestiguaba su legitimidad de derecho divino.

Cuando, finalmente, se regresaba a Karnak, el recorrido que se hacía era prácticamente idéntico pero a la inversa, pero en esta ocasión se sacrificaban bueyes astados adornados con flores.

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