lunes, 19 de octubre de 2015

Gran Esposa Real


Gran Esposa Real era el título de algunas de las esposas de los faraones. Fue empleado, por primera vez, por la Reina Nubemhet, consorte del Faraón Sobekemsaf I.

Funciones religiosas.


La posición de la Gran Esposa Real implicaba un ámplio abanico de funciones rituales, no sólo de carácter político, sino también para cubrir determinadas actividades relacionadas con las divinidades.

La Gran Esposa Real era la representación de Isis en la tierra, lo que acarreaba las características de ser la protectora del faraón (como Isis lo fue de Osiris). En diversas festividades religiosas, el rol de la Gran Esposa Real era de gran relevancia.

Sucesión al trono


El orden de sucesión en el Antiguo Egipto pasaba a través de las mujeres de la familia real, por lo que el heredero debía casarse con una hija de la anterior Gran Esposa Real, depositaria de los derechos, pues el faraón era considerado el Horus viviente, y la herencia divina que le acreditaba como tal se transmitía por línea materna. Este matrimonio era necesario, sobre todo, cuando el faraón era hijo de una esposa secundaria. Los matrimonios secundarios con otras mujeres de la familia real aseguraban herederos del mismo linaje, así como princesas que pudieran convertirse en esposas reales. Las princesas reales también desempeñaban una función primordial en la religión, ya que la Gran Esposa Real oficiaba los ritos como sacerdotisa de diversos templos.

Entonces, se puede afirmar que la principal función política de la Gran Esposa Real era la de mantener la estirpe real. En algunos casos, el título de Gran Esposa Real era precedido por el título cortesano de "La Dadora de Herederos", realzando que la sucesión real debía pasar por un hijo de ella, ya fuera varón o mujer.

Grandes esposas reales.


La madre del heredero al trono no tenía por qué ser una Gran Esposa Real, pero una vez era coronado, el faraón solía conceder a su madre ese título junto con otros, aunque ella no tuviera ese derecho durante la vida de su marido, pudiendo serle concedido de forma póstuma.

El mayor grado de poder de una Gran Esposa Real fue alcanzado por Hatshepsut quien, después de la muerte de su esposo, se convirtió en regente durante la minoría de edad de su hijastro, asumiendo finalmente el título de faraona y tomando decisiones propias de un gobernante. Aunque hubo otras reinas que gobernaron Egipto, Hatshepsut fue la primera mujer que tomó el título de faraón, impidiendo el matrimonio entre el nuevo rey, hijo de una esposa secundaria de su difunto marido, y su hija, la princesa real Neferura, la única mujer que podía legitimar el ascenso al trono del sucesor.

Más tarde, el faraón Ajenatón elevó a su Gran Esposa Real Nefertiti a una posición muy parecida a la suya propia, de modo que cogobernaron juntos, dándole a ella un papel mucho más prominente en los rituales religiosos que cualquier otra Gran Esposa Real tubo antes o después de ella.


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