martes, 27 de octubre de 2015

El matrimonio en la Edad Media

El matrimonio en la Edad Media española era una institución inspirada en el derecho germánico. Se desarrolló  hasta el siglo XII, momento en que la introducción del Rito Romano en la sociedad peninsular comenzó a desplazar el matrimonio de origen godo, por una concepción menos civil basada en su carácter sacramental.

Durante la Edad Media el matrimonio legal se dividía en dos fases, los Esponsales y la Boda.

El matrimonio tenía efecto jurídico desde que se realizaba el contrato de esponsales, que se establecía entre el padre de la novia y el marido, y se acordaba sin necesidad de obtener el consentimiento de la mujer o con ésta en minoría de edad. El novio pagaba una dote que consistía en la entrega de un patrimonio en tierras, castillos, siervos... que en la España de la Alta Edad Media se fijaba en la carta de arras. 

La boda culminaba el matrimonio altomedieval y, en ella, la mujer salía de la casa paterna para habitar en la del marido, una vez cumplida la edad legal para yacer con él, tras la celebración de una ceremonia solemne y un ritual festivo. El único efecto legal que tenía la boda era que la patria potestad sobre la mujer pasaba del padre al marido. Era el momento de la primera noche de bodas, transcurrida la cual, la mujer recibía, a cambio de su virginidad, un regalo del marido.

Además del matrimonio legal, existía otra forma de desposarse cuando los novios pactaban casarse sin el consentimiento paterno y sin alcanzar el acuerdo jurídico establecido por los esponsales: el matrimonio a juras (prometido) o matrimonio a furto (a escondidas de la autoridad paterna). Tenía efecto con el simple consentimiento mutuo ante un clérigo. En este caso, el padre continuaba poseyendo la patria potestad legal de la hija.

También era habitual la unión entre personas sin matrimonio, por la cual ambas partes cohabitaban en barraganía o amancebamiento, lo cual no excluía totalmente ciertos derechos de herencia para la mujer e hijos de la pareja, sin que llegara a considerarse un concubinato de nula validez legal.

Matrimonio legítimo.


El primero de estos, el Vertragsehe, establecía un acuerdo jurídico entre el contrayente y el padre o poseedor de la patria potestad de la mujer, que constaba de dos actos de derecho: los esponsales y la boda, tras la que la mujer se entregaba y pasaba a habitar la casa del marido.

Esponsales.

Era el momento en el que se establecía el acuerdo jurídico, mediante un pacto contractual entre el padre de la novia y el marido. En este pacto el novio pagaba una dote a cambio de la obtención de la patria potestad sobre la mujer con la que se estaba casando. La dote podía consistir en la entrega de un patrimonio, o la promesa de futuro de entregarlo con el aval de fiadores. También se podía retrasar la dote hasta la celebración de la boda.

Esta dotación, en España, recibió el nombre de arras y se fijaba por escrito en la carta de arras. Por medio de las arras la mujer recibía en propiedad un patrimonio que podía incluir bienes muebles e inmuebles (tierras, castillos, siervos...), cuya cuantía variaba según las circunstancias. La mujer que se casaba mediante acuerdos de esponsales, carta de arras y la bendición de la Iglesia se llamó, con el tiempo: mujer arrada, mujer velada o mujer de bendición.

Boda.


Con la mujer en edad de procrear, se celebraba la boda, mediante una ceremonia solemne tras la que se disponían banquetes, se convocaban fiestas y la mujer pasaba, finalmente, de la casa paterna a la del marido, al igual que sucedía con la patria potestad. Tras ella se procedía al ritual de la entrega al marido por parte de su padre y parentela. Tras la primera noche de bodas, la mujer recibía, a cambio de su virginidad, recibía un regalo del marido. A partir de los siglos XII y XIII, este rito fue capitalizado por la Iglésia Católica: la entrega de la esposa se haría primero a un sacerdote y, con su mediación, se celebrará el matrimonio y la misa de velaciones, para terminar con la bendición sacerdotal que, en un principio, sólo significó la consagración eclesial de una celebración de unión que no tenía validez jurídica alguna en el matrimonio, cuyos efectos legales se derivaban solo del contrato de esponsales. No obstante, a lo largo de la Baja Edad Media, la Iglesia fue convirtiendo el matrimonio en una institución puramente eclesiástica y en un rito católico sacramental, que fundamentaba el casamiento en el consentimiento mutuo de los contrayentes. Al igual que en el derecho germánico, las hijas casadas recibían de su familia, durante la boda, una dote de ropa, joyas, muebles y objetos de aseo personal: el ajuar.

Matrimonio ilegítimo por mutuo consentimiento.


Éste matrimonio era habitual cuando los contrayentes no habían conseguido obtener el consentimiento de la familia de la mujer, en cuyo caso los esposos se prometían en matrimonio ante un clérigo, sin más necesidad que la promesa mutua de casarse. En este casó, no habían esponsales ni acuerdo jurídico alguno con la familia paterna de la novia, cuyo padre no perdía la patria potestad, tampoco se celebraba ceremonia alguna. Por ello, recibió el nombre de matrimonio a juras o matrimonio a furto. Tampoco el marido estaba obligado a entregar ninguna dote, aunque sí debía hacer la donación de la mañana, para compensar a la mujer por la entrega de su virginidad. El símbolo de la promesa lo constituyó el anillo de desposados. Este acto, posteriormente fue adoptado por la Iglesia católica como un elemento definitorio de la unión matrimonial sacramental, en perjuicio del acuerdo de esponsales, que era el elemento legalmente válido en el matrimonio medieval.

Barraganía.


Esta unión también fue muy empleada entre personas sin matrimonio, por el que ambas partes, fundándose en la promesa de fidelidad, accedían a ciertos derechos de herencia para la mujer e hijos de la pareja, sin que llegara a considerarse un concubinato sin ninguna validez legal. Este tipo de unión era muy habitual entre los clérigos. La mujer que cohabitaba, bajo esta condición, con un hombre recibía el nombre de "barragana".

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