domingo, 18 de octubre de 2015

Alimentación en el Antiguo Egipto

La alimentación en el Antiguo Egipto es conocida por los textos grabados en las paredes de los templos y tumbas, y por las ofrendas a los muertos, en las cuales los egípcios dejaron numerosos testimonios de sus hábitos alimentarios.

En las tumbas egipcias se proporciona información sobre las costumbres relacionadas con la alimentación. No se encuentran recetas culinarias, pero sí de preparación de medicamentos. Se pueden encontrar estatuillas de caliza o madera que representan a los esclavos o siervos del muerto preparando pan, moliendo grano, sirviendo cerveza y asando aves y otras carnes.

Alimentos


La alimentación en el Antiguo Egipto era muy conservadora, condicionada por la geografía y una lenta evolución marcada por el descubrimiento de las tecnologías y la importación de nuevos alimentos.

El clima jugó un papel muy importante. En el periodo predinástico, las actuales zonas desérticas poseían, todavía, vegetación y permitían el pastoreo. La paulatina desertificación dio una mayor importancia al Valle del Nilo y a la agricultura, lo que quedó reflejado en el menú cotidiano.

Los alimentos base de la dieta de los habitantes del Antiguo Egipto eran el pan y la cerveza elaborada con cebada. Se conoce que existían una veintena de tipos de pan, de diversas formas y composiciones.

La alimentación de los antiguos egipcios se completaba con pescado y carne (generalmente de oveja, cerdo, aves domésticas y vaca para las grandes ocasiones). La carne y el pescado eran asados o secados y conservados en salazón. El pescado más apreciado era el mújol, pez de agua salada que remonta el Nilo, y con sus huevos elaboraban la botarga, receta que se emplea por todo el Mediterráneo hoy en día. 

El ajo y la cebolla, junto con legumbres tales como las habas, los guisantes y las lentejas, sin olvidar las verduras (col, pepino, lechuga, puerro o rábanos) y las plantas acuáticas (loto) eran los alimentos más consumidos.

Las frutas, que eran muy escasas, estaban reservadas para la nobleza igual que algunos otros alimentos. En el Antiguo Egipto no llegaron a conocer los cítricos hasta la época romana. Las frutas más consumidas eran los dátiles (empleadas también para producir una clase de cerveza consumida por la nobleza, el seremet), las uvas, la granada, la sandía y el melón, pero también la algarroba y el sicómoro.

Por último, encontramos la miel (producida en colmenas de terracota) que formaba parte de los postres y de muchos remedios. A menudo, los pasteles eran consumidos con fines terapéuticos y eran endulzados con dátiles, miel o pasas. 

Bebidas


El vino, considerado como una bebida de lujo en el Antiguo Egipto, estaba reservado para la nobleza y, al igual que hoy en día, la procedencia, el año de cosecha y el nombre del viticultor se marcaba en los recipientes. Otra bebida muy apreciada era el Shedeh, elaborada a base de granadas.

La cerveza fue, durante mucho tiempo, la bebida nacional. Era barata y abundante, se bebía por todo el país y gustaba tanto al Faraón como al campesino o al artesano. La cerveza se bebía en cualquier circunstancia: en el campo, a bordo de los barcos, en los banquetes y en las casas de bebida de las ciudades: las Casas de la cerveza. Se elaboraba con trigo o cebada y se le añadía dátiles, cuya glucosa aseguraba la fermentación de la bebida.

En un horno igual que el del panadero, el cervecero y sus ayudantes colocaban el grano recién molido. Se elaboraba una masa de pan y ésta no debía permanecer en el horno más que el tiempo de dorar la corteza y el interior debía quedarse crudo. El pan así preparado, era introducido en una gran cuba y cubierto con un líquido elaborado a base de agua y dátiles. El cervecero entraba en la cuba y pisaba la preparación hasta que quedara una mezcla homogénea.

Una vez producida la fermentación, el contenido de la cuba era decantado en grandes cántaras. Un tamiz retenía los trozos más grandes de pan, que se apretaban como una esponja para escurrir los restos del líquido.

La cerveza se conservaba bastante bien y era vendida en ánforas selladas con un tapón de paja y arcilla húmeda. Entonces, el maestro cervecero gravaba su signo distintivo que indicaba el lugar y la fecha de elaboración de la cerveza.

Aunque la mayoría de las poblaciones egipcias producían su propia cerveza, el comercio de barcos cargados con ánforas de cerveza era intenso en el Nilo. Se suministraba a las ciudades, a las Casas de cerveza y a las casas de campo de los egipcios ricos, que querían su bebida favorita de una casa renombrada, ya que, igual que con el vino, existían diferentes clases de cerveza dependiendo del contenido en azúcar y de la habilidad del maestro cervecero.


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