miércoles, 30 de septiembre de 2015

La vivienda en la Edad Media

Las condiciones materiales de existencia para los hombres y las mujeres medievales eran bastante precarias a causa de su dependencia del medio natural. No obstante, estas condiciones variaban según el estatus social de los individuos.

Las casas desempeñaban diversas funciones: eran un refugio ante las inclemencias naturales, eran la residencia familiar y el centro de las actividades productivas. En el caso de las familias campesinas, también formaban parte de la vivienda el granero y el establo, mientras que en las ciudades, la casa de los artesanos también incluía el taller. La lar era uno de los elementos fundamentales de la casa, ya que representaba el hogar y la unidad de percepción fiscal. Los documentos de la época hacían referencia a fuegos, por lo que los estudios demográficos diferían a la hora de aplicar el número de personas que habitaba ese fuego.

Las viviendas humildes eran muy sencillas y constaban de un gran espacio donde se vivía, se trabajaba, se comía y se dormía. Las casas se solían construir con madera aunque también podían incluir ladrillo, adobe o piedra. En las ciudades habían casas que tenían dos pisos, estando la planta baja destinada al taller o a la zona de cocinas, donde también se comía. Al fondo de la planta baja había un patio y un pozo. La segunda planta era la zona de habitaciones, comunicada con la planta baja por una escalera. Sobre éste primer piso se encontraba el granero y, en el subsuelo, la bodega. Las casas que poseían los suelos embaldosados, letrinas o cristales que cerraban las ventanas indicaban el progreso económico y social de los habitantes que vivían en ellas.

Otro tipo de viviendas urbanas eran los corrales castellanos donde la gente de condición modesta edificaban sus casas alrededor de un patio, donde se encontraba el pozo comunitario. Las viviendas eran muy pequeñas y las letrinas eran de uso comunitario.

Las limitaciones de la época también caracterizaban el mobiliario medieval. La cama, la mesa, los asientos o bancos y las arcas eran los muebles más básicos de una casa. El mueble más importante era la cama, generalmente, de gran tamaño ya que la familia solía dormir conjuntamente. Las familias más pobres empleaban bancos o tablas sobre los que colocaban las mantas para dormir. En las casas nobles, la cama era una estructura estable que se adornaba con un dosel. Los colchones de los humildes solían estar elaborados con paja, mientras que los de las clases más pudientes se elaboraban con plumas. La ropa de cama también variaba en función de la condición social.

Los enseres de la familia se guardaban en arcas, desde ropa a utensilios, alimentos o (en el caso de las clases más pudientes) escasos libros. Las arcas llevaban a cabo la función de los actuales armarios  y también eran empleadas como asientos. Dentro de las casas también se podían encontrar braseros, candiles, alfombras, esteras, espejos, cubas, jarras, tinajas, etc.

 

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