lunes, 28 de septiembre de 2015

Brunegilda de Toledo. Reina consorte de Austrasia.

Brunegilda (Toledo, 543 d.C - Renève, 613 d. C) fue una princesa visigoda como hija del Rey Atanagildo y de Gosuinda. Por matrimonio, llegó a ser reina de Austrasia.

Participó en los conflictos y guerras contra Neustria, causados por el asesinato de su hermano Galswinta, y fue reina regente de Austrasia y Borgoña.

Vida y reinado.


Brunegilda tenía 11 años cuando su padre, Atanagildo, fue elegido Rey de los Visigodos de Hispania. Fue la menor de las dos hijas del matrimonio real.

Como princesa fue educada en la corte real de Toledo, capital del reino visigodo,  que gozaba de cierto prestigio en la época, y profesaba el Arrianismo.

Las difíciles relaciones políticas entre francos y visigodos mejoraron al rededor del año 565 d. C. y Sigeberto I, rey de Austrasia, solicitó a Brunegilda en matrimonio. Entonces, Sigeberto I contaba con 30 años y ella con 22.

Este matrimonio beneficiaba los intereses de ambos reinos. Al visigodo Atanagildo lo libraba de los problemas con los francos y le permitía concentrar sus luchas contra bizantinos y suevos, y al merovingio Sigeberto I lo reforzaba en los conflictos con sus hermanos, pues Sigeberto I era uno de los cuatro hijos de Clotario I, cuyo reino había sido dividido después de su muerte.

Brunegilda aceptó cambiar su fe arriana por la fe católica y, aportando una buena dote, celebró su matrimonio en la ciudad de Metz -capital del Reino de Austrasia- en el año 566 d. C.

Un cronista de la época merovingia, el obispo Gregorio de Tours, escribió sobre ella: "Era una joven de modales elegantes, de hermosa figura, honesta y decente en sus costumbres, de buen consejo y agradable conversación".

Con su incorporación a la dinastía merovingia comenzó, para la ahora reina Brunegilda, una vida complicada, repleta de conspiraciones y con un trágico final.

La primera víctima


Al año siguiente, se celebró el matrimonio de la hermana de Brunegilda, Galswinta, con el hermano de Sigeberto I, Chilperico I, rey de Neustria, aportando también ella una generosa dote.

El rey ya estaba casado con Audovera, con quien había tenido cuatro hijos, pero consiguió anular so matrimonio para esposar a Galswinta. Sin embargo, no abandonó a su amante Fredegunda. El matrimonio fracasó rápidamente debido a la actitud de Chilperico I, quien se negó a abandonar su vida licenciosa.

Entonces, Galswinta quiso regresar a la corte visigoda pero ese mismo año falleció su padre Atanagildo, debilitando aún más su posición política, lo que resultó en su asesinato atribuido a Fredegunda, la amante de Chilperico. Pocos meses después, Chilperico I contrajo matrimonio con Fredegunda.

El asesinato de su hermana provocó en Brunegilda un profundo rencor hacia ambos. Exigió a Chilperico I la devolución de la dote de su hermana, pero el rey de Neustria se negó a hacerlo.

Sigeberto I apeló a su otro hermano, Gontrán I de Borgoña, para que mediara en el conflicto. Gontran reunió a un consejo de nobles y se resolvió entregar a Brunegilda, como compensación,  las ciudades de Burdeos, Limoges, Cahors, Bearn y Bigorra, que había recibido Galswinta como regalo de bodas. Pero el problema no se resolvió. Chilperico I aceptó, de mala gana, la devolución de las ciudades y Brunegilda nuna olvidó el asesinato de su hermana.

La guerra fraticida.


Entre los años 567 y 570, nacieron los tres hijos de Sigeberto I y Brunegilda:

  • Ingunda, reina consorte de Hispania.
  • Clodosvinta.
  • Childeberto II, Rey de Austrasia.
Las rencillas entre Sigeberto I y su hermano Chilperico I continuaron, esta vez, atizadas por ambas reinas consortes, Brunegilda y Fredegunda. El entonces obispo de París, San Germán, intentó apaciguar el conflicto y escribió una carta a Brunegilda solicitándole su mediación, sin conseguirlo.

En el año 575, Chilperico I intentó recuperar las cinco ciudades por la fuerza y, en la lucha, murió su hijo  Teodoberto. Sigeberto I comenzó la ocupación de Neustria pero, en un acto de audacia y astucia, Fredegunda envió a dos sicarios que lo asesinaron justo cuando estaba a punto de obtener una completa victoria. Gracias a ello, Chilperico I pudo recuperarse de la desesperada situación en la que se encontraba e, incluso, reclamar la posesión del Reino de Austrasia.

Brunegilda, ahora viuda, se encontraba con sus hijos en París -capital del Reino de Neustria- y fueron hechos prisioneros por Chilperico I, pero Brunegilda logró hacer escapar a su hijo menor, Childeberto, y reclamó el trono de Austrasia para él y la regencia para ella.

La nobleza de Austrasia reconoció los derechos de su hijo, como heredero legítimo del reino, pero no la aceptaron como regente nombrando, en este cargo, a su cuñado Gontrán de Borgoña. Como represalia, Chilperico I, la separó de sus hijas y la encerró en un convento de Ruan.

En un acto insólito, uno de los hijos de Chilperico I y Audovera, Meroveo II, que había participado en la huída del niño, se presentó en Ruan y contrajo matrimonio con Brunegilda.

El joven príncipe contaba con 19 años y ella con 32. La ceremonia fue celebrada por el obispo de Ruan, Pretextato. Este matrimonio le acarrearía a Brunegilda la acusación de incesto y lascivia.

Chilperico I logró anular el matrimonio, Enfurecido con su hijo Meroveo, le prohibió el uso de armas y lo hizo tonsurar y ordenar sacerdote por la fuerza -lo que implicaba la pérdida del derecho de sucesión al trono- pero el príncipe logró escapar. Brunegilda intentó, por todos los medios, procurarle asilo en Austrasia, pero los nobles austrasianos se opusieron agrumentando que hacerlo atraería la ira del Chilperico I. Después de muchas desventuras, Meroveo II, tenazmente perseguido por su propio padre y por Fredegunda, falleció en el año 577. El obispo que lo desposó con Brunegilda, Pretextato, fue asesinado en el año 586. Ambas muertes se atribuyeron a las conspiraciones de Fredegunda, quien también intentó asesinar a Brunegilda después de la anulación del matrimonio.

Primera regencia.


Brunegilda regresó a la corte de Austrasia, pero el rechazo de la nobleza la obligó a buscar refugio en la corte de Gontrán de Borgoña, retornando un tiempo después para asumir la regencia por su hijo.

Entonces, comenzó a actuar como soberana de Austrasia, organizando y mejorando la estructura del reino. Reparó caminos, construyó iglesias, abadías y castillos, reformó las finanzas y reorganizó el ejército, pero tantos gastos afectaron a los intereses de los nobles y éstos le mostraron su hostilidad.

Brunegilda reaccionó imponiendo la autoridad de la corona. Para reafirmar esta autoridad, solicitó a Gontrán de Borgoña -que no tenía hijos vivos- que adoptara a su hijo Childeberto II, la cual cosa este no tardó en aceptar.

En el año 579, casó a su hija Ingunda, de 13 años, con el príncipe visigodo Hermengildo, acabando este matrimonio en tragedia al morir ambos como consecuencia de las conspiraciones y luchas entre arrianos, católicos y bizantinos en Hispania.

Su hijo, Childeberto II, comenzó a reinar como soberano de Austrasia al rededor del año 583, con 13 años de edad.

La mano de hierro de la reina-abuela.


En el año 584 falleció, asesinado, Chilperico I de Neustria. Este crimen se atribuyó tanto a Brunegilda como a Fredegunda. Esta última asumió la regencia de Neustria por su hijo recién nacido, Clotario II, y atentó nuevamente contra la vida de Brunegilda.

Dos años más tarde nació Teodeberto II y en el año 587 nació Teoderico II, ambos hijos de Childeberto II y nietos de Brunegilda. Su enemiga, Fredegunda, atentó nuevamente contra la vida del rey, Brunegilda y su primer nieto.

Brunegilda no sólo tenía enemigos en la corte de Neustria. Algunos nobles de Austrasia se le oponían firmemente. Los duques Rauching, Ursio y Berthefried, que se habían enfrentado anteriormente a la reina y habían conspirado para asesinar a Childeberto II, fueron ejecutados por orden de Brunegilda en el año 587.

Las relaciones entre Gontrán de Borgoña y Childeberto II se deterioraron, iniciándose una guerra que terminó en el año 587, con el Tratado de Andelot. En éste tratado se estableció la herencia recíproca de los reinos en caso de fallecimiento de alguna de las partes.

Ese mismo año, el rey visigodo Recaredo I estableció una alianza con Childeberto II y solicitó, además, en matrimonio a Clodosvinda. Brunegilda aceptó bajo la condición de que el matrimonio debía ser aceptado -por razones políticas-  por Gontrán I, pero éste último se negó a aceptar.

En el año 593, Gontrán I falleció y Childeberto II subió al trono de Borgoña. El joven rey intentó iniciar una guerra contra Neustria, pero fracasó. Brunegilda participó personalmente en las decisiones políticas que se tomaron en el momento.

Tres años más tarde murió, envenenado, Childeberto II, a la edad de 26 años. Este crimen se atribuyó a Fredegunda. No obstante, otros cronistas de la época, hacen referencia a una conspiración de los nobles de Austrasia e, incluso, se llegó a sospechar de la propia Brunegilda.

Ésta reaccionó con rapidez y asumió la regencia, esta vez, por sus dos pequeños nietos. Teodoberto II se convirtió en rey de Austrasia y Teoderico II de Borgoña.

En el año 597 falleció, por enfermedad, la reina rival Fredegunda, mientras regresaba de una expedición militar victoriosa contra Austrasia, en Laffaux. Su hijo Clotario II, que contaba con 13 años de edad, fue nombrado rey de Neustria. Brunegilda intentó derrocar a Clotario II y asumir el poder de todos los reinos francos, pero no recibió apoyo suficiente y fracasó.

Por instigación de la nobleza austrasiana, su nieto Teodeberto II asumió el trono en el año 599 y apartó a su abuela del poder, expulsándola de la corte de Austrasia. Brunegilda buscó refugio en la corte de Borgoña, en la ciudad de Orleans, donde fue muy bien recibida por su otro nieto, Teoderico II.

Relación de Iglesia


Brunegilda estableció buenas relaciones con el Papa Gregorio I Magno, elegido en el año 590.

Existen tres cartas del Pontífice enviadas a Brunegilda. En la primera, el Papa comienza alabándola por ser una madre y reina ejemplar y le solicita patrocinio para el presbítero Candidus. En la tercera epístola, el Papa le solicita su patrocinio para San Agustín de Canterbury, en su camino a evangelizar al pueblo de los anglos.

El obispo de Autun, San Desiderio de Vienne (elegido en el año 596), criticaba con dureza las costumbres de la corte de Teoderico II y, de igual manera, de Brunegilda. La reina escribió al Papa Gregorio I, quejándose de la actitud de San Desiderio hacia su familia.

El obispo fue suspendido de su cargo, pero el conflicto continuó entre el obispo, los soberanos y la nobleza borgoñona. Años después, San Desiderio criticó públicamente a Teoderico II y a Brunegilda, lo que resultó en su asesinato, cometido por incondicionales de Teoderico II.

El monje irlandés San Columbano de Lexehuil se opuso a que el rey Teoderico II viviera en concubinato y lo incitó a buscar una esposa. La elegida fue Ermenberga, hija del rey visigodo Witerico, pero la princesa fue rechazada por Brunegilda, repudiada por el rey y devuelta a Hispania sin su dote.

En una ocasión, San Columbano decidió viistar la corte de Teoderico II en Autun. Brunegilda lo recibió con respeto y le solicitó una bendición para sus bisnietos, hijos de Teoderico II. El religioso se negó a hacerlo, aduciendo el origen ilegítimo de los niños, y profetizó que nunca llegarían a reinar. Brunegilda, ofendida, logró su expulsión del reino de Borgoña en el año 610.

Últimos años de vida


Brunegilda, ya con 60 años, continuaba dirigiendo las luchas por el poder entre los reinos francos. Las relaciones entre Teoderico II y Teodeberto II eran muy inestables, pero ambos hermanos se unían en ocasiones para combatir a otros.

Las relaciones entre ambos hermanos se fueron deteriorando cada vez más. Teodeberto II estaba influenciado por la nobleza austrasiana y Teoderico II se dejaba guiar por el consejo de Brunegilda. La manzana de la discordia fue una disputa por territorios. Como, en el año 612, Teoderico y Brunegilda ostentaban mucho poder, con grandes territorios conquistados, resolvieron atacar a Teodeberto, el cual perdió la guerra ese mismo año.

Por orden de Brunegilda, Teodeberto fue tonsurado (lo cual, según las costumbres de la época, lo inhabilitaba para volver a asumir el trono hasta que le volviera a crecer el pelo) y encerrado en un monasterio junto a su hijo, donde fallecieron ese mismo año. Los cronistas atribuyeron estas muertes a Brunegilda, quien las había ordenado para convertir a su nieto Teoderico II en el indiscutido rey de Austrasia.

Teoderico II tomó el trono de Austrasia, pero poco después enfermó de disentería y falleció a los 26 años, en el año 613.

Brunegilda, ya con 70 años, reclamó entonces la corona para su bisnieto Sigeberto II y se proclamó soberana de los dos reinos, pero la nobleza austrasiana, dirigida por Pipino de Landen y por San Arnulfo, la rechazaron y pactaron una alianza con Clotario II de Neustria quien, por invitación de ambos, invadió el reino de Austrasia.

Brunegilda, al verse sin ningún apoyo militar, buscó la ayuda de las tribus germanas que vivían a orillas del Rin pero, en su huida, fue descubierta y apresada, en Orbe, por Herbon, un terrateniente que la traicionó y la entregó a Clotario II. Fue sometida a juicio en Renève, donde se la responsabilizó de la muerte de muchas personas importantes. Pero, en realidad, varios de esos asesinatos habían sido ordenados por Fredegunda, la madre de Clotario II, y por Clotario II mismo.

Según las crónicas de la época, la anciana reina fue sometida a tormento durante tres días, después fue exhibida desnuda sobre un camello para la mofa del ejército de Clotario II y, finalmente, atada a la cola de un caballo que la arrastró hasta matarla.

Después de días de tortura, Brunegilda falleció el 13 de octubre del año 613. Sus restos fueron incinerados y sus cenizas fueron depositadas en un sarcófago de la Abadía de San Martín en Autun, fundada por ella en el año 602. Hoy en día, sus restos reposan en el Museo Rolin de Aviñón.

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