lunes, 20 de julio de 2015

Medicina en la Antigua Grecia.

La Medicina de la Antigua Grecia se remonta a la época homérica, aunque no llegó a desarrollarse del todo hasta el siglo V a. C. con Hipócrates.

La Ilíada cita como médicos a los guerreros aqueos Macaón y Podalirio, dos hijos de Asclepio, dios de la medicina. El primero se encargó de curar a Menelao, herido por una flecha.

La medicina ya era reconocida como un arte: "Un médico, por si mismo, vale como muchos hombres".

Medicina y religión.

Los griegos basaban las prácticas de curación en las prácticas mágicas o religiosas. Asclepio era, en un principio, venerado en Trikka, en Tesalia, después en pleno campo en Epidauro. En Corinto como en Atenas, Delos o Cos, el dios se instaló a distancia de las aglomeraciones. Era necesaria una excursión para visitar el santuiario. Otra característica de los santuarios de Asclepio era que, a menudo, estaban situados junto a una fuente o un río, cuyas aguas poseían propiedades curativas.

La mayor parte del tiempo, el dios sanador actuaba mediante incubación. El ritual comenzaba para el enfermo con un baño purificador, seguido de un sacrificio accesible para todos. El paciente debía entonar un peán en honor a Apolo y Asclepio. A continuación, el enfermo se dormía bajo el pórtico sagrado. Cada sexo tenía su propio pórtico sagrado. Los más afortunados se beneficiaban, durante el sueño, de la aparición de Asclepio que les curaba tocando la parte enferma del cuerpo. El dios también podía contentarse con dictar al paciente una lista de medicamentos que deberá conseguir una vez despierto.

En los santuarios de Asclepio se trataban todo tipo de enfermedades, incluso se operaba de cataratas. Los pacientes no curados atribuían el fracaso del tratamiento al carácter insondable de la voluntad del dios.

El tratamiento no era gratuito: en Oropo, el santuario exigía una contribución por la consulta a todos los visitantes que deseaban ser curados. Una vez pagada, el paciente recibía una lámina de plomo que le servía de ticket de entrada. Un neócoro (sacristán) vigilaba a los pacientes para que no se colaran.

Se han conservado algunas "ordenanzas" dictadas por Asclepio que permiten comprender las curaciones atestiguadas en los exvotos. En el ritual de curación se mezclaba hábilmente la sugestión y la puesta en escena. Después, el dios ordenaba remedios simples, como cataplasmas y tisanas, y prodigaba consejos de higiene: necesidad de hacer ejercicio físico y regulación del régimen alimenticio. Después se realizaban curas termales de baños y fricciones. También se practicaba la cirugía.

Las enfermedades mentales eran curadas también mediante prácticas religiosas. El Coro del Hipólito de Eurípides distingue tres tipos de "extravíos". Uno era el "Pánico" (asociado a Pan), otro de tipo "lunático" (asociado a Hécate, diosa de la Luna) y, el último, estaba asociado a Cibeles y a los Coribantes. La cura consistía en una danza ritual al son de la música frigia.

El ritual no se adaptaba a la patología, sino a la inversa: si el paciente reaccionaba a los rituales de un dios, era porque su mal había sido enviado por tal dios. En ausencia de reacción, se pasaba al siguiente dios. Aristófanes, en su obra Las avispas, hace referencia hacia la indiferencia de los griegos a la naturaleza del tratamiento: lo importante era su eficacia.

La medicina científica.


La primera escuela de medicina se fundó en la ciudad de Cnido, en el año 700 a. C. Alcmeón de Crotona, autor del primer tratado de anatomía de la historia, trabajó en esta escuela. Hipócrates estableció su propia escuela de medicina en Cos. Los griegos tomaron prestado de los egipcios las sustancias de su farmacopea y la influencia más pronunciada fue después del establecimiento de una escuela de medicina en Alejandría.

La medicina griega, aunque estaba fundada en la observación, no escapaba de su ligadura con la ideología religiosa de la época.

El arte hipocrático.


El desarrollo científico de la medicina griega es atribuido a Hipócrates de Cos, médico del siglo V a. C. Es el autor de un conjunto de tratados, el Corpus Hipocrático, los cuales abarcan diversos temas como la ginecología o la cirugía.

Estos textos son los principales textos médicos hallados en su escuela de medicina. 

La existencia del Juramento Hipocrático implica que la medicina hipocrática fue practicada por un grupo de médicos unidos por un estricto código ético. Los estudiantes normalmente pagan una cuota para su formación y entraban en una relación casi parental con su maestro. Esta formación comprendía algunos cursos teóricos y una experiencia práctica como profesor adjunto, ya que el juramento establecía que los estudiantes debían estar en contacto con los pacientes. El juramento también imponía límites a lo que el médico podía o no hacer "incluso di me lo piden, no prescribiré un medicamento mortal" y da una visión general de la existencia de otra categoría de profesionales especialistas, tal vez los cirujanos "dejaré efectuar esta operación a los profesionales, especialistas en este arte".

Las enseñanzas que se desprenden del Corpus Hipocrático han aportado tres innovaciones que hoy en día perduran en la medicina occidental:

  • La práctica médica se basa en la observación y el razonamiento:
Hipócrates desvincula la religión de la medicina. En su obra Sobre la enfermedad sagrada demuestra que la epilepsia no es más divina o sagrada que cualquier otra enfermedad. Su pureba es simple: según su teoría de los 4 humores, la enfermedad sólo atacaba a los "flemáticos" y, si la enfermedad era realmente divina, entonces todo el mundo era susceptible de tenerla. En su tratado Sobre el régimen, Hipócrates reconoce la importancia del sueño y considera los sueños como los síntomas relacionados con el estado del paciente, por ejemplo, si el paciente tiene pesadillas en repetidas ocasiones, esto puede ocasionar una enfermedad mental a causa de la mala calidad del sueño.

Generalmente, la medicina hipocrática se basa en la observación y el razonamiento. Su tratado Epidemias comprende una serie de observaciones cotidianas efectuadas por el médico a su paciente: comienza por describir con precisión los síntomas observados día a día sobre el estado general en vigilia y durante el sueño. Su examen también se centra en el estado de la lengua, la orina y las heces. Se diferencia la fiebre de la temperatura corporal normal, y también se define, por primera vez, el paludismo.

  • Un marco teórico.
La enseñanza de Hipócrates intenta dar un marco teórico a las patologías. El más conocido es la Teoría de los Cuatro Humores (bilis amarilla, bilis negra o melancolía, flema o linfa y sangre), cuyo desequilibrio causa la enfermedad física y la psíquica. Para Hipócrates el médico debe, sobretodo, actúar y reflexionar de forma empírica.

Además de la búsqueda de las causas principales de la enfermedad, los médicos hipocráticos se interesaban por los problemas de carácter teórico, como el crecimiento biológico (¿cómo contribuye la alimentación en el crecimiento?) y la reproducción (¿cómo el semen puede dar nacimiento a un ser completo?). Estos estudiaban el funcionamiento del cuerpo humano, haciendo progresar la anatomía. Para ello, se fundaban sobretodo en los conocimientos clínicos. Así, por ejemplo, el conocimiento de los huesos y tendones se basaba en el estudio de los esguinces y las luxaciones. Los médicos también recurrían a la disección de cadáveres.

  • Una deontología.
La enseñanza hipocrática descansa en la verdadera deontología médica, expresada por el célebre Juramento Hipocrático que reza así:

"Juro por Apolo, médico, por Esculapio, por Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré de acuerdo con mis fuerzas y mi capacidad, el juramento y el siguiente compromiso (...) Dirigiré el régimen de los enfermos en su propio beneficio, de acuerdo con mis fuerzas y mi juicio, y me abstendré de todo mal y de toda injusticia. No daré veneno a nadie, aunque se me solicite, y no tomaré la iniciativa en tal sugerencia; del mismo modo, no voy a dar a cualquier mujer un pesario abortivo. Basaré mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y la pureza..."

Los médicos hipocráticos trataban tanto a personas libres como a esclavos, tanto a ricos como a pobres, tanto a hombres como a las mujeres, a los ciudadanos y a los extranjeros: "Donde esté el amor por los hombres, estará también el amor por parte de este arte".


Profesiones médicas.


Médicos.


Los textos que componen el Corpus Hipocrático no estaban redactados para un médico propiamente dicho. Aristóteles reconoce tres categorías de personas habilitadas para practicar la medicina: el práctico facultativo, el profesor de medicina o erudito y el hombre cultivado que ha estudiado medicina en sus estudios generales. Los sofistas pretendían poder enseñar, entre otras disciplinas, la medicina. Sin embargo, el Corpus Hipocrático hace distinción entre el médico y el profano (aquellos que practicaban la medicina antigua) y entre el médico y el charlatán (aquel que engañaba a los pacientes asociando las patologías con la religión).

El título de médico no era objeto de ningún control: no importaba quién podía establecerse como tal. La demostración de su talento podía pasar por una disputa oratoria con un colega, pero el mejor medio para hacerse una cierta fama pasaba por la práctica cotidiana. El médico jamás estaba solo con el paciente, ya fuera en la consulta o en la visita, intervenían personas del entorno y eventuales curiosos. Incluso podía llegar un colega que se inmiscuyera para proporcionar un diagnóstico diferente: "Un enfermo parece deshauciado, está con el médico que le atiende y otras personas; surge un segundo médico que declara que el enfermo no sucumbirá, pero que perderá la vida". Un mal médico no era sometido a una sanción disciplinaria, sino que perdía su reputación.

La medicina era un asunto de familia. Hipócrates fue hijo, nieto, bisnieto, padre y abuelo de médicos, esta família pertenecía a los Asclepiadas, en la cual, según Galeno "los niños aprenden de sus padres, desde la infancia, a disecar, leer y escribir". El Juramento Hipocrático exigía al médico transmitir sus conocimientos  su hijo e inversamente, se consideraba normal para el hijo de un médico elegir la profesión de su padre. Aunque, a menudo, los médicos eran hombres libres, llegaron a existir los médicos esclavos que aprendían de un maestro médico o mediante solicitud de su amo que deseaba beneficiarse de un médico privado.

Médicos públicos.


Algunos médicos eran pagados por la ciudad. Un médico reputado del siglo V a. c. hizo carrera en Eginia, Atenas y Samos antes de ser capturado por los persas y entrar al servicio del rey Darío I. Una placa de bronce de la época muestra que un tal Onasilos y sus hermanos fueron contratados por Idalión de Chipre para ejercer como médicos públicos.

En Atenas se aplicaban procesos de selección para contratar a los médicos públicos más adecuados: la Asamblea del pueblo ateniense examinaba los títulos de los candidatos y seleccionaba al más capaz. Los aspirantes debían aludir a su formación y citar a su maestro, presentando también los casos de enfermos que habían curado. 

El médico contratado obtenía un local para llevar a cabo sus consultas. Los medicamentos recetados eran reembolsados por el Estado a través de un impuesto especial. No obstante, se trataba menos de proporcionar un sistema de sanidad gratuita (a semejanza de la Seguridad Social) que de disponer de un médico competente siempre a mano, sobretodo en las ciudades donde las condiciones higiénicas eran más precarias, la actividad sísmica estaba muy presente y los conflictos armados eran frecuentes.

Otras profesiones sanitarias.

Los remedios griegos eran elaborados a base de especias y plantas, el farmacéutico ocupaba un lugar destacado en el sistema de cuidados, incluso si el médico preparaba sus propios remedios. El farmacéutico preparaba los fármacos prescritos por el médico, pero también fabricaba medicamentos vendidos por él mismo. En las Tesmoforias, Aristófanes describe al marido farmacéutico de una mujer a punto de parir, corriendo por las tiendas para comprar específicos para acelerar el parto.

Otra profesión importante era la de comadrona. Aunque existían mujeres médicos, las parteras y las enfermeras eran muy numerosas. Fainarate, la madre de Sócrates, era comadrona.

Resultado de imagen de medico antigua grecia



No hay comentarios:

Publicar un comentario