martes, 14 de julio de 2015

Boudicca

Boudicca fue una reina guerrera de los celtas que acaudilló a varias tribuos Bretonas, incluyendo a sus vecinos, los trinovantes, durante el mayor levantamiento en Inglaterra contra la ocupación romana entre los años 60 y 61 d. C., durante el reinado del emperador Nerón. 

Su nombre significaba "victoria". También es conocida por su forma latinizada de "Boadicea".

Boudica provenía de una familia aristócrata icena. Según relatan las crónicas de la época, ella tenía una gran inteligencia, era alta, de voz áspera y mirada feroz, cabello pelirrojo hasta la cadera, solía llevar túnicas muy coloreadas y un manto grueso ajustado con un broche. Solía llevar un grueso torque de oro, ornamento que, entre los pueblos celtas, delataba su pertenencia a la nobleza.

Su esposo, Prasutago, era el rey de los icenos, tribu que ocupaba la zona del actual Norfolk (actual este de Inglaterra). En un principio, estos territorios no fueron invadidos por los romanos porque tuvieron el estatuto de aliados durante la conquista romana de Britania, llevada a cabo por Claudio y sus generales en el año 43 d. C.

Como todos los pueblos celtas, el de Boudicca, daba una gran importancia a su independencia y hubo varios roces entre romanos e icenos anteriores al levantamiento del año 60 d. C.

No obstante, su esposo vivió una larga vida llena de riqueza. Pero había un problema y era que ella no había podido dar a luz hijos varones y que, aunque la realeza pudiera ser heredada por sus hijas según la costumbre celta, ello no aseguraba la independencia frente al Imperio romano; por ello, a su marido se le ocurrió nombrar al emperador romano coheredero del reino, junto con sus dos hijas. Pues, con ello, se conseguía que, al menos durante la vida del emperador reinante, se respetara un estatos de semi-independencia.

Debido a esto, y a que la ley romana solo permitía la herencia a través de la línea paterna, cuando su esposo falleció, su idea de preservar su linaje fue ignorada y el reino fue anexionado como si hubiera sido conquistado. A Boudica le fueron arrebatadas todas sus tierras y bienes, y tanto ella como los nobles de su reino fueron tratados como esclavos. Debido a que Prasutago había vivido pidiendo préstamos a los romanos, al fallecer, todos sus súbditos quedaron ligados a esa deuda, que Boudicca, la entonces reina, no podía pagar.

Los publicanos romanos (incluido Séneca el Joven) desencadenaron la violencia, saqueando aldeas y tomando esclavos como pago de la deuda. Los romanos azotaron a Boudicca y violaron a sus dos hijas, lo que desató la furia incontenible de la reina.

En el año 60 o 61 d.C., mientras el gobernador Cayo Suetonio Paulino se encontraba en el norte de Gales llevando a cabo una campaña militar en la Isla de mona, los icenos conspiraron con varias tribus bretonas para sublevarse contra los romanos y eligieron a Boudicca como su líder.

Se cree que se inspiraron en el ejemplo de Arminio, el príncipe de los Queruscos, quienes habían masacrado 3 legiones romanas en la Batalla del Bosque de Teutoburgo o que recordaran a sus ancestros, que habían luchado contra Julio César cuando este desembarcó en Britania.

En el momento de iniciar el levantamiento, Boudicca empleó un método de adivinación, liberando una liebre de los pliegues de su ropa e interpretando la dirección en la que corría, e invocó a Andraste,  la diosa britana de la victoria.

El primer blanco de los rebeldes de Boudicca fue Camulodunum (Colchester), la antigua capital de Trinovantia, que era una colonia romana. Los romanos pidieron refuerzos pero el procurador, Cato Deciano, solo envió a 200 hombres. El ejército de Boudicca cayó sobre la ciudad y la destruyó. Mataron a mujeres, niños y ancianos y después incendiaron la ciudad. El futuro gobernador, Quinto Petilio Cerial, entonces legado dela IX Legión Hispana, intentó socorrer la ciudad con un destacamento, pero su infantería fue emboscada en una zona pantanosa y solo su comandante logró escapar.

El próximo objetivo de Boudicca fue Londinium, la cual fue incendiada y sus habitantes masacrados por el ejército de Boudicca. Poco después también arrasaron la ciudad de Verulamium.

Al fin, Suetonio y Boudicca enraron en combate en la Batalla de Watling Street, entre la antigua Londinium y Viroconium (actual Wroxeter, en Shropshire).

Aunque los romanos se encontraban en inferioridad numérica, 1 romano por 5 guerreros celtas, se ubicaron en terreno rodeado de zonas boscosas, donde no podían ser flanqueados, rebasados ni emboscados. El ejército romano estaba bien disciplinado y armado, en cambio, el de Boudicca era muy numeroso pero poco uniforme en cuanto a armas y a la edad de los guerreros (había desde niños de 10 años a ancianos). La noche anterior a la batalla, después de ordenar levantar el campamento, Suetonio solicitó ser despertado tan pronto como el ejército rebelde se presentara en el campo de batalla. Cuando esto ocurrió, las legiones romanas se formaron en filas de 7 en fondo, armados con escudos, espadas y lanzas. Cuando Suetonio vio que en el campo enemigo, los carros de transporte y las familias de los guerreros celtas habían sido colocados en la retaguardia de los combatientes, comprendió que había ganado la batalla.

Cuando la infantería britana atacó, las mucho más disciplinadas formaciones romanas hicieron caer sobre ellos una lluvia de lanzas, diezmando sus primeras líneas. Esto sumió en la confusión a los guerreros britanos y los hizo retroceder, dejando el campo sembrado de muertos. Suetonio ordenó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, cubriendo sus flancos con sus escudos. Al verlos venir, los guerreros de Boudicca volvieron a cargar, encajonándose entre las filas romanas. Los legionarios de la primera hilera, protegidos por sus escudos, atravesaron a centenares de atacantes casi sin recibir daño alguno. La masacre fue total y, al no poder perforar la formación enemiga, los britanos entraron en pánico y comenzaron a retroceder, aplastándose unos a otros mientras los romanos seguían con su avance implacable.

En su desesperación por huir, los guerreros de Boudicca, no sólo empujaron a los guerreros que iban en la retaguardia sino también a las mujeres, niños y ancianos que aguardaban en la retaguardia. La avalancha fue tal que, cerca de 40 000 personas fallecieron aplastadas entre los combatientes en desbandada y los carros que impedían la retirada.

Los romanos no tuvieron piedad alguna, ni siquiera de las mujeres embarazadas ni de los niños, durante horas se dedicaron a asesinar a los heridos y perseguir a aquellos que habían logrado huir.

Según el historiador romano Tácito, Boudicca acabó suicidándose con veneno para evitar que los romanos la atraparan.

Boudicca fue olvidada durante la Edad Media. No aparece en la Historia ecclesiastica gentis Anglorum de Beda "el Venerable", ni en la Historia Regum Britanniae de Godofredo de Monmouth.

Pero el descubrimiento de las obras de Tácito y Dión Casio durante el Renacimiento le permitió a Polidoro Virgilio reintroducirla en la historia británica.

La historia de Boudicca también se encuentra incluida en The Chronicles of England, Scotlande and Irelande de Raphael Bolinshed.

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