sábado, 27 de junio de 2015

Proserpina

Proserpina fue una antigua diosa. Es la equivalente, en la mitología romana, a la diosa griega Perséfone. Proserpina fue subsumida por el culto de Libera, una antigua diosa de la fertilidad, esposa de Liber. Es una deidad de vida, muerte y resurrección.

En la mitología romana, ella fue hija de Ceres y Júpiter, y se la describía como una mujer muy encantadora. Venus, para dar amor a Plutón, envió a su hijo Eros para que acertase a Plutón con una de sus flechas. Proserpina se encontraba en Sicília (en el lago Pergusa, cerca de Enna) bañándose y jugando con algunas ninfas. Entonces, Plutón surgió del volcán Etna con cuatro caballos negros y la raptó para casarse con ella y vivir juntos en el Hades, el inframundo, del cual era el gobernante. Plutón también era su tío, ya que Júpiter y Ceres eran sus hermanos. Así pues, Proserpina fue la Reina del Hades.

Su madre, Ceres, diosa de la Tierra, la buscó en vano por todos los lugares del mundo, pero no logró más que hallar un pequeño cinturón flotando en un lago. En su desesperación, Ceres se enfureció y detuvo el crecimiento de frutas y verduras, se arrancó la ropa y se arañó la cara, haciendo caer una maldición sobre Sicília. Ceres comenzó a vagar por la Tierra, transformando en desierto todo lo que pisaba. Ceres perdió su hoz en la ciudad de Trápani.

Preocupado, Júpiter envió a Mercurio para que ordenara a Plutón que liberase a Proserpina. Éste obedeció, pero antes de dejarla marchar le hizo comer seis semillas de granada (símbolo de fidelidad en el matrimonio), de forma que tuviese que vivir 6 meses al año con él, pudiendo permanecer el resto del año con su madre. Ésta es, pues, la razón de la primavera: cuando Proserpina vuelve con su madre, Ceres decora la Tierra con flores para darle la bienvenida, pero cuando en otoño Proserpina vuelve al Hades, la naturaleza pierde su color.

Es Proserpina, como Reina del Hades, quien permite a Orfeo entrar y regresar a la vida a su esposa Eurídice, fallecida por una mordedura de serpiente. Proserpina tocó la cítara para aplacar a Cerbero, pero Orfeo no respetó su consejo de no mirar atrás y así perdió a Eurídice.



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