lunes, 1 de junio de 2015

Flamen

El Flamen era un sacerdote romano que formaba parte del Colegio de los Flamines. Su nombre hacía referencia al soplo con el que encendían el fuego sagrado del altar. Eran los sacerdotes más prestigiosos de la Antigua Roman, equiparándose a los Pontífices.

Funciones/supersticiones asociadas al Flamen.


Estos sacerdotes eran considerados como la estatua viviente del dios al que prestaban sus servicios y, por ello, estaban obligados a observar diversas restricciones destinadas a evitar la corrupción de su pureza. Este sacerdote tenía prohibido tocar a los muertos, presenciar un entierro o acudir a un luto, entrar en contacto con los animales asociados al mundo de los muertos (perros, caballos o ciervos). Les estaba prohibido consumir productos crudos y habas, que servían para ahuyentar a los malos espíritus, y no podían ausentarse más de una noche de la ciudad donde se levantaba el templo destinado a su dios. El Flamen debía untar con barro las patas de su lecho para recordarle que le estaba prohibido alejarse de él durante las horas de reposo.

La persona del Flamen era sagrada e inviolable. No podía llevar anillos ni joyas que rodearan sus miembros, no podía vestir ropas con nudos o lazos. Tampoco podía tocar la hiedra nombrar ni acercarse a ninguna vid. Si un prisionero entraba encadenado o atado a su casa, era liberado al instante.

Privilegios del Flamen.

El Flamen estaba exento de realizar trabajos físicos, de servir en la guerra o de ocupar cargos públicos. Solo podía emplear instrumentos de bronce para su aseo personal. Los restos de sus uñas y cabellos cortados eran enterrados junto a un árbol protegido por los dioses, el arbol felix.

Su esposa, la Flaminia, no estaba exenta de restricciones, es más, a ella le estaba prohibido subir más de tres escalones para evitar que la más mínima parte de su cuerpo quedara al descubierto y debía ir siempre cubierta con un velo. Esta pareja de sacerdote y sacerdotisa era el símbolo de la piedad conyugal, y ella era el ideal de matrona romana: casta, púdica, tejedora, univira y unicuba. La Flaminia se encargaba de tejer el manto púrpura de lana que el Flamen vestía sobre la toga en los sacrificios. Ellas también debían tejer su propio manto ceremonial, en este caso, de color azafranado.

Este manto diferenciaba al Flamen del resto de sacerdotes. También usaban las siguientes prendas: una mitra coronada con una rama de olivo para él y una rama de granado sobre un peinado puntiagudo para su esposa. Este sacerdote debía ir siempre con la cabeza cubierta por un gorro y, si durante el sacrificio, éste se le caía, el Flamen era expulsado de su cargo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario