jueves, 10 de enero de 2013

Actea. Amante de Nerón.

Claudia Actea, fue una joven liberta de origen anatolio que fue esclava de Claudia Octavia, emperatriz y primera esposa de Nerón. No se sabe si esta mujer era ya liberta de Claudio. Era originaria de Asia Menor. Con ayuda de Séneca, y en contra de la opinión de Agripina, se convierte en amante de Nerón, hasta que aparece Popea Sabina. Fue ella quien depositó las cenizas de Nerón ante la tumba familiar.

Agripina, por deseo de conservar el poder, tiene una actitud incestuosa con su hijo. Séneca, al ver el camino que toma esto, da entrada en la vida de Nerón a la liberta Actea. El emperador la conoció en un banquete que ofreció el general Otón, ya que la joven era amante de éste.

Nerón quedó cautivado al ver la belleza exótica de la siria, de ojos y cabellos oscuros. El gobierno de Nerón fue bien hasta que apareció Actea. El se cansó de no gobernar y de que Séneca, Burro y su madre lo hiciesen en su lugar. Su madre se atrevió, incluso, a pretender tomar asiento en medio del Senado. Actea sedujo a Nerón y, ante sus consejos, el comenzó a tomar las riendas del gobierno.

La relación con ella no gustó a Agripina, por lo que Nerón al principio se la ocultó a su madre. Actea es calificada por Tácito como infame y vil esclava. Nerón, para ennoblecerla, decía que era descendiente del rey Átalo, y para ello sobornó a varios cónsules para que declararan en falso bajo juramento que ella procedía de estirpe real (Suetonio). Nerón quiso casarse con ella, pero su madre consiguió disuadirlo.

Según Tácito, cuando Nerón se enamoró de la liberta Actea, Agripina decía que tenía "como rival a una liberta, como nuera a una sierva". Más tarde fue suplantada por Popea.

Su relación con ella era tan escandalosa que el prefecto de la guardia nocturna, Anneo Sereno, llega a simular que era él el auténtico amante. Agripina se enfureció al saber que el emperador prefería a una esclava y no a ella, y que además pretendía casarse con esta liberta. Actea había sido nodriza de Nerón, además de su amante. Actea sobrevivió a Nerón y fue la que ofreció las honras fúnebres junto con dos primas suyas, Ecloga y Alejandría, ordenado construir para él sobre la colina de los jardines un túmulo funerario de porfirita roja egipcia, que costó unos 200.000 sextercios, y sobre el sepulcro se erigió un altar de mármol de Carrara. Según fuentes epigráficas, llegó a tener muchas tierras y esclavos.


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