miércoles, 12 de septiembre de 2012

María de Luna

María de Luna (1358 - 1406) fue reina consorte de Aragón por su matrimonio con Martín I de Aragón, el Humano.

De entre las reinas consortes de Aragón, María es especial. El pueblo le dio el título de María La Grande, justificado por su prudencia, altas dotes y sus cualidades para gobernar.

María era aragonesa de nacimiento, su família pertenecía a la alta aristocracia aragonesa. Nació en Pedrola (Zaragoza), donde se encontraba la residencia principal de la família, aunque poseían señoríos por todo el reino. Sus padres fueron Don Lope, primer conde de Luna, y Brianda d'Agout. Fue prometida al infante Martín, hijo de Pedro IV el Ceremonioso, cuando todavía no tenía 8 años de edad. En cuanto cumpliese los 8 años, sería entregada a la reina Leonor, para ser educada en la corte.

Su boda se celebró el 13 de junio de 1372, en la Catedral de Santa Eulalia de Barcelona. De este matrimonio nacieron 4 hijos:

  • Martín, príncipe de Gerona.
  • Jaime, muerto en la infancia.
  • Juan, muerto en la infancia.
  • Margarita, muerta en la infancia.
Fue reina de Aragón, condesa de Luna, Duquesa de Montblanc, Señora de Bolea, Berbegal, Loarre, Vall d'Uxo, Segorbe... 

En 1396 ascendieron al trono al morir Juan I El Cazador. Martín se encontraba en Sicilia, por lo que la nueva reina tuvo que actuar como Lugarteniente General ante las pretensiones al trono del Conde de Foix y de la reina viuda Violante de Bar. En 1397, Martín I volvió a Sicília e inmediatamente juró fueros siendo coronada en la Catedral de San Salvador de Zaragoza, realizándose los festejos en Aljaferia.

Fue una mujer noble, pues descendía de la casa de los Luna, caritativa y amante de la justicia, de profundas convicciones religiosas, sin llegar a la superstición, y aficionada a la música y la lectura. Mujer elegante y austera, la pompa y frivolidad de la corte no influyeron en ella, que superaba a su marido en la capacidad de gobierno. Mujer cercana al pueblo, protegió siempre a los más desfavorecidos, ayudándoles económicamente, incluso les eximió de impuestos; defendió a los campesinos de remensa, a las aljamas de moros y judíos de Calatayud y Daroca; intentó poner paz entre los clanes familiares que estaban asolando el reino, incluidos los de su propia familia; escribió varias cartas al Papa, Benedicto XIII, para abolir los malos usos catalanes que consideraba contrarios al derecho humano y divino...

La reina María tuvo una precaria salud. Murió de un ataque de apoplejía en 1406 en Villareal, camino de sus tierras de Segorbe, cuando iba a reunirse con su esposo que se encontraba en Valencia.

En su testamento, redactado en 1404, donaba a los frailes del Santo Espíritu el convento del mismo nombre que ella había promovido para ellos, así como una renta de 5000 sueldos valencianos que se cobrarían de las rentas de Almonacid, aumentada  más tarde en 1500 sueldos que debían destinarse para vestuario y manutención y 500 sueldos más a cobrar de las rentas de Paterna para reparaciones en el edificio.





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