miércoles, 19 de septiembre de 2012

La Peste

La peste es una enfermedad contagiosa que afecta tanto a animales como a humanos, causada por la bacteria Yersinia pestis. Se considera una de las zoonosis reconocidas más antiguas, de las más agresivas y potencialmente letales enfermedades bacterianas.

La peste, a lo largo de la historia, se ha erigido como una enfermedad paradigmática en cuanto a su capacidad de diseminación en una determinada población. Aunque es difícil constatar, se estima que a lo largo de la historia han muerto de peste más de 200 millones de personas, convirtiéndose en la enfermedad infecciosa más letal de todas las conocidas hasta la fecha.

La primera referencia al respecto data del siglo VI d. C. siendo conocida como peste de Justiniano. Procopius describe perfectamente sus características clínicas, su origen y su propagación. El brote se originó en Pelusium, cerca del Canal de Suez, desde donde se propagó hasta Egipto, para posteriormente alcanzar Constantinopla en el año 542. Este patrón de propagación es constante en muchas de las enfermedades producidas en aquel momento, aprovechando para ello el comercio fluvial y de cabotaje existente. Este brote presentó ciclos de mayor y menor letalidad, con fases entre 8 y 12 años, declinando finalmente hacia el año 700. Tuvo importantes repercusiones sociales, religiosas y políticas.

Desde el siglo VIII al XIV Europa estuvo libre de pandémias, quizá debido a la disminución de la población como consecuencia de las pandemias anteriores. El brote de peste mejor documentado de la historia fue el que se produjo en la mitad del siglo XIV, gestándose como un primer intento de guerra biológica. En aquella época la península de Crimea estaba ocupada por tribus de mongoles (tártaros), que mantenían relaciones comerciales con genoveses y venecianos, que a su vez mantenían entre sí una dura pugna comercial. En el año 1340 los tártaros, aliados de los venecianos, se enfrentan a los genoveses, que se ven obligados a refugiarse en la ciudad de Caffa (actualmente Teodosia). Entre los tártaros se desata un brote de peste y las bajas producidas son catapultadas al interior de la ciudad. Al levantarse el sitio, los genoveses diseminan la enfermedad por todos los puertos donde recalan. Según diferentes cronistas, una buena parte de la tripulación de los barcos yacía ya muerta en cubierta al llegar a Constantinopla. Otras naves continuaron el viaje hasta Mesina (Sicília), donde se les impidió entrar, aunque ello no evitó que buena parte de las ratas (que viajaban en el barco) abandonaran el barco y diseminaran la enfermedad entre la población local.

Desde el sur de Italia, la peste, se diseminó hacia el norte, penetrando en Suiza, Baviera y los Balcanes. Otras naves continuaron hasta Marsella, desde donde penetró la enfermedad por toda Francia, España y Portugal. Era tan grande el número de víctimas mortales que el Papa Clemente VI, que tenía su sede papal en Aviñón, consagró el río Ródano para poder echar en sus aguas los cadáveres que no podían ser enterrados. 8 años más tarde, la peste vehiculada por los barcos atravesó el canal de la Mancha y llegó a Inglaterra, y desde allí a Bergen, en Noruega. Toda Escandinavia, Alemania y Polonia fueron infectadas.

Mascarilla que usaban los médicos para tratar a los enfermos de Peste.





No hay comentarios:

Publicar un comentario