domingo, 29 de julio de 2012

Zenobia de Palmira

Septimia Bathzabbai Zainib, más conocida como Zenobia (245 - se cree que falleció en el año 274 d.C), fue la segunda esposa del Príncipe Odenato de Palmira y reina del Imperio de Palmira entre los años 267 y 272 d.C. Odenato era un príncipe dependiente del Imperio Romano, pero fue asesinado durante el año 267 y entonces Zenobia tomó el poder en nombre de su joven hijo heredero.

Aprovechando las disputas en el interior del Imperio Romano por la corona de este, la ciudad de Palmira se sublevó e intentó crear su propio imperio con la intención de dominar el Imperio Romano y el Imperio Sasánida. Las campañas militares de Zenobia le permitieron crear un imperio que abarcaba toda Asia Menor e incluso llegó a tomar Egipto.

Goberno Egipto junto con el Imperio de Palmira hasta el año 272, cuando fue derrotada y enviada cautiva a Roma por el emperador Aureliano. A partir de ese momento el destino de Zenobia es confuso, una de las teorías cuenta que Aureliano quedó tan impresionado por Zenobia que la liberó, otorgándole una villa en Tibur (actual Tívoli, en Italia) donde se convirtió en una filósofa destacada de la alta sociedad romana, viviendo con sus hijos como una matrona romana.

Zenobia se casó con el príncipe de Palmira Septimio Odenato en el año 258 d.C. como su segunda esposa. Ella tenía un hijastro llamado Hairam, fruto del primer matrimonio de Odenato. Alrededor del año 266 d.C Odenato y Zenobia tuvieron un hijo llamado Lucius Iulius Aurelio Septimio Vaballathus Atenodoro, más conocido como Vabalato. Un año más tarde, Odenato y Hairam fueron asesinados, cuando Vabalato tenía solo 1 año, por lo que Zenobia sucedió a su esposo y gobernó Palmira. A Zenobia y su hijo les fueron otorgados los títulos honoríficos de Augusta y Augusto.

Zenobia fortificó y embelleció la ciudad de Palmira con una avenida custodiada por grandes columnas corintias de más de 15 m. de altura. Estatuas de héroes y de benefactores se encontraban por toda la ciudad, pidiendo a todos los nobles de la ciudad que mandaran esculpir sus estatuas y con ellas levantaran una columna en la que exhibirlas. Todos los notables de la ciudad posaron ante los artistas para satisfacción de los ediles. En Palmira podían encontrarse cerca de 200 estatuas en sus columnas y en las paredes del ágora.

Tras la muerte del emperador Galieno en el 268 d.C y viendo que el nuevo emperador, Claudio el Gótico, se veía obligado a dedicar todos sus esfuerzos para detener una invasión goda, Zenobia sublevó el reino de Palmira e intentó crear su propio imperio, con la intención de dominar el Imperio Sasánida y el Imperio de Roma.

La reina Zenobia fue conquistando nuevos territorios y aumentando la extensión del Imperio de Palmira en memoria de su esposo y como legado a su hijo Vabalato. Su objetivo declarado era proteger el Imperio Romano de Oriente del Imperio Sasánida, por la paz de Roma, sin embargo, sus esfuerzos aumentaron significativamente el poder de su trono.

En 269 Zenobia, su ejército y el General Zabdas de Palmira conquistaron Egipto con la ayuda de su aliado egipcio, Timagenes y su ejército. Zenobia se proclamó reina de Egipto y acuñó monedas con su nombre. En ese momento su reino se extendía desde el Nilo hasta el Éufrates. Después de estas batallas iniciales, Zenobia llegó a ser conocida como "la reina guerrera", demostrando ser buena jinete, capaz de caminar 3 o 4 millas con sus soldados a pie. Conquistó Anatolia hasta Ancira y Calcedonia, y más tarde Síria, Palestina y el Líbano. 

El emperador Aureliano, que acababa de tomar posesión del trono de Roma y tras estabilizar la frontera del Danubio, decidió emprender una campaña militar contra Zenobia. Esta fue derrotada en Emesa (actual Homs) y se retiró a Palmira, que fue sitiada por Aureliano, y más tarde fue capturada en el río Éufrates cuando intentaba huír con su hijo y con la ayuda de los sasánidas.




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