martes, 3 de julio de 2012

Así soy ahora.

Aunque he dejado algunas faenas y estoy enfermo, sigo trabajando la tierra. Ahora trabajo la tierra más por placer que por necesidad, ya que no quiero ser una carga para mi esposa y mi hija. A veces, me enfado con mi mujer porque no me deja ir solo al campo, ella dice que tiene miedo de que me desoriente y me pierda pero no entiende que el campo es, para mi, la manera de olvidar esta enfermedad aunque sea por unas horas. Sé que tiene razón ya que a veces me desoriento hasta estando en casa, y después recuerdo donde estoy porque veo la fotografía de la boda de mi hijo mediano colgada sobre el estante del comedor. Pero ¡es tan duro el Alzheimer!

Vivo en una pequeña casa de El la calle estación, es aquí donde he vivido los hechos más importantes de mi vida, es aquí donde pienso pasar mi enfermedad y el lugar donde deseo morir. Actualmente vivo con mi esposa y mi hija con mis nietos se pasa la gran parte del día en esta casa, ya que necesito mucha ayuda y mi mujer no se puede hacer cargo de todo. A cambio nosotros les damos de comer y todo aquello que necesiten, ya que a los hijos se les debe ayudar siempre que nos requieran.

El pueblo no ha cambiado mucho: es un poco más grande, tiene piscina, una sala para los jóvenes, un pequeño ayuntamiento y un consultorio médico (el médico solo viene un día a la semana). Aquí nos conocemos todos y la gente suele ser muy abierta y hospitalaria, hasta el punto que las puertas de las casas siempre están abiertas para todos los vecinos. Los únicos medios de transporte que hay en el pueblo son el coche y el autobús. Solo se puede entrar en coche o autobús hasta la plaza del pueblo (que es la entrada), de manera que, si viene alguna ambulancia a buscar a algún enfermo, tienen problemas para ir a buscarlo y deben llevar todos los utensilios a pie hasta el hogar del enfermo o el lugar donde ha ocurrido el accidente.

Mi habitación es muy sencilla, no es una habitación adaptada para cuando yo no pueda caminar, pero es muy acogedora y confortable. Es una habitación pequeña que se encuentra a la entrada del recibidor de la casa, tiene una pequeña ventana que da a la calle y que siempre está llena de flores y de plantas, ya que a mi esposa le gustan mucho. Hay un armario de roble muy antiguo, que lo trajo mi esposa cuando nos casamos y que hoy en día aún se conserva muy bien; también tenemos la misma cama que cuando nos casamos, con estructura de hierro, un cabezal de barrotes de color negro y dorado, el colchón es de látex. Tenemos dos mesitas de noche a juego con el armario y un pequeño tocador, también muy antiguo.

El salón es una de las zonas más importantes de la casa, ya que es donde se llevan a cabo casi todas las actividades diarias de la familia. También es muy pequeño, pero es acogedor y está repleto de recuerdos. Nada más entrar hay una gran chimenea de ladrillo visto, con una repisa llena de fotografías de mis nietos, también hay una mesa redonda con unos grandes faldones y, bajo ésta, un pequeño brasero. Es importante comentar que es un salón muy pequeños en el cual no podría entrar una silla de ruedas, también entran muchas corrientes de aire durante el invierno ya que las puertas son muy antiguas y no se ajustan bien, pero si te acercas al brasero este frío no se nota tanto.

Mis hábitos no varían mucho de un dia para otro. Normalmente me levanto hacia las 9 o 10 de la mañana, entonces mi esposa me prepara el desayuno y mi hija me ayuda a vestirme, lavarme y afeitarme. Después de desayunar, si puedo, voy al campo a trabajar un poco y, si no puedo, voy a dar un paseo por la plaza del pueblo y me entretengo hablando con los amigos y vecinos. Después de comer, normalmente miro los programas del Canal Sur (el canal autonómico de Andalucía) y, hacia el anochecer, mi esposa y yo nos sentamos en los escalones de la puerta de casa y nos reunimos con todos los vecinos para hablar un rato.


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