domingo, 3 de junio de 2012

La homosexualidad

La homosexualidad masculina ha sido descrita en las culturas celtas de la antigüedad por los autores griegos y romanos.

La primera mención del homoerotismo en las culturas celtas es de mediados del siglo IV a.C. hecha por Aristóteles. En su segundo libre señala que entre los celtas, al contrario que entre otros pueblos guerreros, el amor entre hombres es aceptado y que éste se tiene en alta consideración.

El informe sobre la homosexualidad celta que más influencia ha tenido en la investigación procede de la pluma de Posidonio de Apamea, que realizó extensos viajes por el mediterráneo, visitando también naciones vecinas, sobretodo las de Masalia (Marsella), una polis colonial griega en la época. Entre los vecinos de Masalia, en el sur de la Galia, vivían los celtas, por lo que Posidonio puede considerarse como un testigo presencial. Su descripción del extendido erotismo entre hombres de los celtas no se ha conservado en su forma original. Los recuentos sobre el tema, incluidos en las compilaciones de Diodoro Sículo, así como en el retórico Ateneo de Náucratis, se remontan a Posidonio. Diodoro afirma lo siguiente sobre la vida sexual de los celtas de la Galia:

"Aunque tienen mujeres muy hermosas, se ocupaban poco de ellas [...] los hombres son mucho más aficionados al propio sexo; acostados sobre pieles, se divierten con un amante a cada lado. Lo más extraordinario es que no tienen el menor recato ni dignidad; se ofrecen a otros hombres sin la menor compunción. A demás, este comportamiento no es despreciado o considerado vergonzoso: al contrario, si uno de ellos es rechazado por otro al que se ha ofrecido, se ofende"




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