jueves, 1 de marzo de 2012

Sissi

Isabel de Baviera (Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin in Bayern, más conocida como sissi), fue una princesa bávara de la casa de Wittelsbach. Nacida con la dignidad de duquesa de Baviera y con tratamiento de Alteza Real, fue hija del duque Maximiliano de Baviera y de la Princesa Real Ludovica de Baviera. Por matrimonio, se convirtió en emperatriz de Austria y Reina consorte de Hungría.

Nació en Múnich. Su padre procedía de una rama menor de la Casa de Wittelsbach, la de Condes Palatinos de Zweibrücken-Birkenfeld-Gelnhausen. Su madre era, sin embargo, hija del Rey Maximiliano I de Baviera. Educada, como sus hermanos, lejos de la corte de Baviera, pasó la mayor parte de su infancia entre Múnich y los salvajes parajes que rodeaban el Castillo de Possenhofen, propiedad que su padre había adquirido para ser utilizada como residencia de verano y que se convirtió en la residencia preferida por la familia ducal. A los 16 años, Sissi acompañó a su madre y a su hermana mayor (Elena de Baviera, apodada Nené), en un viaje a la residencia de verano de la Familia Real de Austria, donde esperaba la Archiduquesa de Austria Sofía de Baviera, hermana de Ludovica, junto a su hijo, el Emperador de Austria, Francisco José I. Este encuentro estaba preparado para que el Emperador se fijase en Elena y la tomara como prometida, sin embargo, Francisco José (de 23 años), se sintió inmediatamente atraído por Sissi.

Un año después de este encuentro, Sissi contrajo matrimonio con Francisco José, convirtiéndose así en Emperatriz de Austria. Sissi tuvo desde el principio serias dificultades para adaptarse a la regia etiqueta que se practicaba en la Corte Imperial de Viena. Aún así, la pareja tuvo 4 hijos:
  • Sofía Federica de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria (1855 - 1857) fallecida aquejada de tifus.
  • Gisela de Habsburgo - Lorena, archiduquesa de Austria (1856 - 1932).
  • Rodolfo de Habsburgo - Lorena, Príncipe Heredero (1856 - 1932), se suicidó.
  • María Valeria de Habsburgo - Lorena, archiduquesa de Austria (1868-1924).
En una visita a Hungría (país muy amado por Sissi), Sissi se empeño en llevar consigo a las archiduquesas Sofía y Gisela, a pesar de la rotunda negativa de su suegra. Durante el viage, las niñas enfermaron gravemente, padeciendo altas fiebres y severos ataques de diarrea. Mientras Gisela se recuperaba rápidamente, su hermana perecía deshidratada. Su muerte, que sumió a Sissi en una profunda depresión que marcaría su carácter para siempre, propició que le fuese denegado el derecho a la crianza del resto de sus hijos, que quedaron a cargo de la archiduquesa Sofía. Tras el nacimiento de Rodolfo, la relación entre Sissi y Francisco José comenzó a enfriarse. Sissi solo pudo críar a su última hija, María Valeria, a la que ella misma llamaba cariñosamente "Mi hija húngara", ya que nació en su amada Hungría.

Dotada de una gran belleza, era rebelde, culta y demasiado avanzada para su época. Adoraba la equitación y sentía un gran aprecio por los animales: amaba a sus perros, le gustaban los papagayos y los animales exóticos. Hablaba varios idiomas, entre ellos: alemán, inglés, francés, húngaro y griego. Cuidaba de su figura de una forma obsesiva y, a veces, enfermiza, llegando a hacerse instalar instrumentos en sus aposentos para practicar deporte sin ser vista. Se alimentaba básicamente a base de pescado hervido, frutas y jugo de carne exprimida. 

A partir de los 35 años no volvió a dejar que se la retratara o tomara una fotografía, adoptó la costumbre de llevar siempre un velo azul, una sombrilla y un gran abanico de cuero negro con el que cubría su rostro cuando alguien se acercaba demasiado a ella. Se hizo tatuar una ancla en el hombro y se hacía atar al mástil de su barco durante las tormentas. Paseaba a diario durante 8 horas. Adoraba viajar, nunca permaneciendo en el mismo lugar durante más de dos semanas. Detestaba el protocolo de la Corte Imperial de viena, de la que procuró mantenerse alejada durante el mayor tiempo posible y a la que tubo una auténtica fobia que le provocaba trastornos psicosomáticos como: cefalea, náuseas y depresión nerviosa. Siempre que pudo se mantuvo alejada de la vida pública. Fue una de las impulsoras de la coronación de Francisco José como rey de Hungría.

Tras el suicidio de su hijo, Sissi abandonó Viena y adoptó el negro como único color en su vestimenta, a la par que su fobia a los retratos aumentaba. Con el tiempo se hizo raro que la emperatriz visitara a su esposo en Viena, pero su correspondencia era frecuente, platónica y cariñosa.

Compró un barco al que llamó Miramar y recorrió el Mar mediterráneo. Pasó largas temporadas en Suiza, Austria, Corfú, Portugal, España, Marruecos, Argelia, Malta, Grecia, Turquía y Egipto.

El 10 de Septiembre de 1898, mientras paseaba por el Lago Lemán de Ginebra con una de sus damas de compañía, fue atacada por un anarquista italiano, que fingió tropezarse con ellas, aprovechando para clavar un fino estilete en el corazón de Sissi. Al principio, Isabel, no fue consciente de lo que había sucedido. Solamente al subir al barco que las estaba esperando, comenzó a sentirse mal y a marearse.

Cuando se desvaneció, su dama de compañía, desabrochó el vestido de la Emperatriz para que respirara mejor y, al hacerlo, vio una pequeña mancha de sangre sobre el pecho, causada por el estilete, que había provocado una mínima pérdida de sangre sobre el miocardio pero suficiente para matarla.

Su cuerpo fue enviado a Viena entre el gran cortejo fúnebre que el protocolo dictaba, siendo sepultada en el Kaisergruft o Cripta Imperial, en la Iglesia de los Capuchinos, en vez de en su palacio de Corfú, donde deseaba recibir sepultura, tal como indicó en su testamento.



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