sábado, 25 de febrero de 2012

Ana Bolena

Ana Bolena (n. Norfolk 1501 - m. Londres 1536) fue reina consorte de Inglaterra, por su matrimonio con Enrique VIII Tudor, y primera marquesa de Pembroke. Fue la madre de la reina Isabel I, una de las monarcas más importantes de la história de Inglaterra.

Era hija de Sir Thomas Bolena, más tarde primer conde de Wiltshire y Ormonde, y su esposa, Lady Isabel Bolena (nacida Isabel Howard), hija del segundo duque de Norfolk. Existía rumores que Ana sufría de polidactília (seis dedos en su mano izquierda, entonces considerado un signo del diablo) y una marca de nacimiento o lunar en el cuello, que siempre cubría con una joya. Tuvo dos hermanos: María (que era mayor que ella i que fue amante del rey) y George Bolena (nacido en 1504).

En su vida adulta, Ana no mantuvo una relación estrecha con su padre, aunque sí durante su infancia. Su relación con su madre y hermano era más estrecha y más cercana. En el momento de su nacimiento, la família Bolena era considerada una de las más respetables de la época. Más tarde, fueron tildados de arribistas sociales, pero éste era un ataque político. La tradición de que los Bolena eran comerciantes de Londres es totalmente infundada; de hecho ellos y sus antepasados eran aristócratas. Ana contaba entre sus bisabuelos con un alcalde (Lord Mayor) de Londres, un duque, un jarl, varias Ladies y un Caballero. Seguramente era de nacimiento más noble que Juana Seymour o que Catalina Parr, dos de las otras esposas de Enrique.

El padre de Ana era un diplomático respetado por su talento en idiomas. Tomás Bolena tuvo muchos admiradores debido a su profesionalidad y encanto, entre ellos la archiduquesa Margarita de Austria, hija de Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico que gobernaba los Países Bajos en nombre de su padre. Se impresionó tanto que ofreció a Ana un lugar en su casa. Generalmente una joven debía tener 12 años para obtener dicho honor, pero Ana fue algo más joven en aquel momento. Margarita la llamaba cariñosamente "la petite boleyn" . Causó una buena impresión en los Países Bajos por sus buenas maneras y dedicación y vivió allí desde 1513, hasta que su padre ordenó que siguiera su educación en Paris, en el año 1514.

En Francia, fue dama de honor de Claudia de Francia y tambien actuaba de intérprete siempre que hubiera algún importante invitado inglés en la corte. En la casa de la Reina completó sus estudios en francés i adquirió conocimientos sobre la cultura francesa y el protocolo. Se interesó por la moda y la ética que reclamaba la reforma de la Iglesia. Su educación terminó en 1521, cuando regresó a Inglaterra por orden de su padre.

La gente parecía atraída por el carisma de Ana, causaba buena impresión con su gusto por la moda e inspiró muchas tendencias entre las damas de la corte. Fue el mayor icono de la moda inglesa de principios del siglo XVI. Era una devota cristiana en la nueva tradición del movimiento humanista del Renacimiento. Hizo generosas donaciones y cosió camisas para los pobres. Era dulce y alegre y disfrutaba con los juegos de azar, bebiendo vino y chismorreando, era valiente y emotiva. Pero, según sus enemigos, también podía ser extravagante, neurótica, rencorosa y malhumorada.

Cuando Ana llegó a la corte, la primera esposa de Enrique, Catalina de Aragón, era popular a pesar de no participar en política ni en la vida cortesana durante un tiempo. Bolena debutó en la corte en un baile de disfraces en 1522, donde llevó a cabo una danza acompañando a la hermana menor del rey, a varias grandes damas de la corte y a su hermana María (por entonces, amante del rey). Unas semanas después era conocida como la mujer de moda y más importante de la corte.

En aquella época la cortejaba Henry Percy, hijo del conde de Northumberland (en 1522). Este idilio se rompió en 1523, cuando el padre de lord Herny se negó a apoyar el compromiso. Se cree que, realmente, el enlace lo rompió en secreto el Cardenal Thomas Wolsey, principal ministro de Enrique, porque el rey quería a Ana para sí mismo. Según G Cavendish, enviaron brevemente a Ana de la corte a las fincas rurales de la familia, pero no se sabe por cuanto tiempo. Cuando volvió a la corte reunió una camarilla de amigas y admiradores y se hizo famosa por su capacidad para mantener a los hombres a distancia. Era inasequible y cabezota, a pesar de parecer recatada y tranquila. En 1525, Enrique VIII se enamoró de ella y comenzó a cortejarla.

Ana se resistió a sus intentos de seducción y se negó a convertirse en su amante. Rechazó las propuestas iniciales del Rey. Este se sintió más atraído aún tras sus negativas y la persiguió incesantemente, incluso después que ella abandonara la corte para volver a Kent. Al final, el le propuso matrimonio y ella aceptó, peró decidió no acostarse con él ates de casarse, puesto que la relación prematrimonial significaba que, si tenían un hijo, éste sería ilegítimo. Este enamoramiento del rey por Ana Bolena aceleró la anulación del matrimonio entre Enrique y Catalina de Aragón en 1527.

Cuando se dió a conocer el futuro enlace de Ana y Enrique, sus parientes apoyaron su causa y tenían muchos partidarios en la corte. Al principio, sin embargo, ella se mantuvo alejada de la vida política. Se deleitó en su estilo de vida recién descubierto y acumuló una cantidad importante de vestidos, pieles y joyas. Le asignaron su propio séquito y nuevas dependencias en palacio.

Bolena desempeñó un gran papel en la escena internacional de Inglaterra, solidificando la alianza con Francia. Estableció una buena relación con el embajador francés, Gilles de Pommeraye. Con su ayuda, preparó una conferéncia internacional en Calais, en 1532, en la cual Enrique esperaba ganar el apoyo de Francisco I de Francia para su nuevo matrimonio.

Antes de partir hacia Calais, Enrique concedió a Ana el marquesado de Pembroke, convirtiéndola en la primera mujer inglesa en convertirse en noble por derecho propio en lugar de por herencia. La família de Ana también saco partido de esta relación: su padre, vizconde de Rochford, fue nombrado conde de Wiltshire y de Ormonde; su enviudada hermana recibió una pensión anual de 100 libras y, el hijo de ésta, Henry Carey, fue educado en un prestigioso monasterio cisterciense.

La conferencia de Calais fue un éxito político, ya que el gobieron francés dió su apoyo al nuevo enlace de Enrique. Después de volver a Dover, en Inglaterra, Enrique y Ana celebraron una ceremonia nupcial en secreto. Ella quedó en estado unos meses después y, como era costumbre, hubo una segunda ceremonia nupcial en Londres en 1533.

En ese momento se precipitaron los acontecimientos. En mayo de 1533, Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, declaró el matrimonio entre Enrique y Catalina sin fuerza legal. 5 días más tarde, Cranmer declaró que el enlace entre Enrique y Ana era auténtico y válido, de esta manera, Ana fue reconocida legalmente como esposa de Enrique y reina de Inglaterra. Catalina fue despojada de su título a tiempo para la coronación de Ana. Desafiando al Papa, Cranmer declaró que la Iglesia de Inglaterra estaba bajo el control del Rey, no de Roma, dando paso a la ruptura con Roma que señaló el final de la historia de Inglaterra como un país católico. Ana estaba encantada con este acontecimiento -  aunque retuviera las apariencias, con atavíos católicos, ella creía que el Papado era una influencia de corrupción en el cristianismo. 

Después de su coronación, Ana se asentó en una rutina tranquila para prepararse para el alumbramiento de su hija. Se afligió profundamente cuando Enrique se encaprichó con una dama de la corte, que provocó su primer enfrentamiento. La hija de Enrique y Ana nació de manera prematura en septiembre de 1533, en el Palacio de Placentia. Fue bautizada con el nombre de Isabel, en honor a la madre de Enrique, Isabel de York. Le dieron un bautizo espléndido, pero Ana temía que la hija de Catalina, María, amenazara la posición de Isabel. Enrique calmó estos temores separando a María de sus sirvientes y enviándola a Hatfield House, donde Isabel vivián con su propio séquito. El aire del campo era mejor para la salud del bebé, y Ana era una madre afectuosa que con regularidad visitó a su hija. Sus visitas eran también muestras de la fricción entre ella y su hijastra María, que la llamaba "la amante de mi padre", mientras Ana llamaba a María "esa maldita bastarda".

La nueva Reina poseía un séquito mayor que el de Catalina: más de 250 criados para atender sus necesidades personales, más de 60 damas de honor que la servían y acompañaban a los actos sociales, varios sacerdotes, confesores, capellanes y consejeros. Su reputación como reformista religiosa se extendió por Europa y fue aclamada por las figuras protestantes del momento. Salvó la vida del refornmista francés Nicolás Bourbon, que fue condenado a muerte por la Inquisición francesa. Apeló a la familia real francesa, que salvó la vida de Bourbon como un favor hacia Ana. Bourbon solía llamarla "la reina que Dios ama". Aunque abogara por la reforma religiosa, sobretodo haciendo traducir la Bíblia del latín al inglés, no desafió la doctrina católica de la transubstanciación. Era generosa patrocinadora de la caridad.

Presidió una corte magnífica. Gastó enormes cantidades de dinero en ropa, joyas, tocados, abanicos, monturas, tapicería y mobiliario más fino procedente de todo el mundo. Se dice que tenía gustos extravagantes.

En 1536, Catalina de Aragón falleció de cáncer. Tras la noticia de su fallecimiento, Enrique y Ana se engalanaron con sus ropas más vistosas, celebrándo así su muerte. Tras la muerte de Catalina, Ana intentó mejorar su relación con María, pero fue rechazada de nuevo. Durante el entierro de Catalina, Ana sufrió un aborto, que propició el fin del matrimonio real.

Cuando Ana se repuso de su aborto, Enrique declaró que su matrimonio había sido maldecido por Dios. Juana Seymour fue trasladada a nuevas dependencias y el hermano de Ana no fue aceptado en la prestigiosa Orden de la Liga, que en cambio le fue concedida al hermano de Juana Seymour. Ana comenzó a temer que se produjera un divorcio. También dio a conocer el nombre de otro cortesano (sir Henry Norris), un viejo amigo de Ana y del Rey. Norris fue detenido, pero como era un aristócrata no pudo ser torturado; negó su culpabilidad y tambien la de Ana. Sir Francis Weston fue detenido dos días más tarde bajo el mismo cargo. También fue detenido William Brereton, ayuda de cámara del Rey, arrestado por adulterio y acusado por Thomas Cromwell. El acusado final era el propio hermano de Ana, George Bolena, detenido bajo acusación de incesto y traición, acusado de mantener relaciones sexuales con Ana durante el último año.

El 2 de mayo de 1536, Ana fue detenida y llevada a la Torre de Londres. En ese lugar sufrió una crisis nerviosa exigiéndo saber todos los detalles del paradero de su familia y los cargos contra ella.

4 de los hombres fueron procesados en Westminster el 12 de mayo de 1536. Weston, Brereton y Norris mantuvieron públicamente su inocencia y sólo Smeaton apoyó a la Corona declarándose culpable. 3 días más tarde, Ana y George, fueron procesados en la Torre de Londres. Ella fue acusada de incesto, adulterio y alta traición. La sospecha popular contra Enrique y Juana Seymour, que habían sido vistos de banquete en el Támesis, era generalizada. 

George y el resto de acusados fueron ejecutados el 17 de mayo. Lord y Lady Kingston, encargados de la Torre, relataron que Ana parecía muy feliz y dispuesta a seguir su vida. Ella había comentado, cuando Lord Kingston le trajo las noticias de que el rey había conmutado su sentencia de incineración por la de decapitación y había contratado un verdugo francés para la ejecución con una espada de doble filo, en lugar de degollar a una reina con el hacha común : "no tendrá mucho problema, ya que tengo un cuello pequeño ¡Seré conocida como La Reina sin cabeza!".

Vinieron por Ana durante la mañana del 19 de mayo para conducirla a la Torre Verde, donde tendría la dignidad de una ejecución privada. Esa mañana hizo llamar al gobernador de la Torre para que estuviera con ella mientras comulgaba, con la intención que la oyese y dejar clara su inocencia y le dijo "Lord Kingston, oigo que no moriré antes del mediodía, y siento mucho por ello, ya que pensé estar muerta para esas horas y por delante de mi sufrimiento".

Durante su ejecución llevaba puesta una enagua roja bajo un vestido gris oscuro de Damasco, adornado con pieles. Su pelo oscuro estaba recogido y llevaba un tocado francés: hizo un corto discurso:

"Buena gente cristiana, he venido aquí para morir, de acuerdo con la ley, y según la ley se juzga que yo muera, y por lo tanto no diré nada contra ello. He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni a decir nada de eso, de que yo soy acusada y condenada a morir, sino que rezo a Dios para que salve al rey y le de mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que no hubo nunca: para mí el fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete en mi causa, requiero que ellos juzguen lo mejor. Y así tomo mi partida del mundo y de todos ustedes, y cordialmente les pido que recen por mí. Oh Señor ten misericordia de mí, a Dios encomiendo mi alma"

Se arrodilló en posición vertical. Su oración final consistió en repetir "a Jesucristo encomiendo mi alma; el Señor Jesús recibe mi alma". Sus damas le quitaron el tocado y pusieron una venda sobre sus ojos. La ejecución fue rápida, el esgrimidor fue tan considerado con Ana que dijo: "¿Dónde está mi espada?" y luego la degolló, para que ella pensara que tenía todavía unos minutos más de vida y no supiera que la espada estaba en camino.

El Rey no aprobó proporcionar un ataúd adecuado para Ana. Su cuerpo y cabeza fueron depositados en un arca alargada y sepultados en una tumba sin marcar en St Petter ad Vincula's Chapel. Su hija, Isabel, nunca se preocupó de rehabilitar su memoria y buscar un lugar más digno para los restos de su madre. Su cuerpo fue identificado durante unas reformas bajo el reinado de la reina Victoria.



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