domingo, 27 de noviembre de 2011

María Antonieta, Reina



Nacida con el nombre de María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida bajo el nombre de María Antonieta de Austria, princesa real de Hungría y Bohemia, Archiduquesa de Austria, Reina consorte de Francia y Navarra.

Hija del emperador austríaco Francisco I y de su esposa María Teresa I, nació el 2 de noviembre de 1755. De ella se encargan las ayas, gobernantas de la família real, bajo la estricta supervisión de la Emperatriz, que tiene ideas muy básicas sobre la educación de los hijos: higiene severa, régimen estricto y fortalecimiento del cuerpo. Cuando María Antonieta tiene 13 años, su madre, vieja y viúda, se interesa más por su educación con el fin de casarla. La archiduquesa toma lecciones de clave y de baile francés, dicción, canto, pintura....

El 13 de juno de 1768, el marqués de Durfort, embajador de Francia en Viena, realiza la petición de mano para el Delfín. La Emperatriz acepta de inmediato. En Francia el partido devoto, hostil por la caída de las alianzas llevada a cabo por el Duque de Choiseul en favor del enemigo sempiterno, llama ya a la futura Delfina "la austríaca", sobrenombre que le había sido dado por las hijas de Luis XV.

Más tarde, María Antonieta, renuncia oficialmente a sus derechos sobre el trono de Austria y el 16 de Mayo de 1770 se casa con el Delfín en Versalles. El mismo día de la boda se produció un escandalo de protocolo: las princesas de Lorena, alegando su parentesco con María, se permitieron bailar antes que las duquesas, grandes damas de la nobleza, que murmuran ya contra "la austríaca", por la tarde 132 prsonas murieron asfixiadas en la calle en medio del regocijo publico.

Joven, bella, inteligente, heredera de la casa de Habsburgo y con un árbol genealógico impresionante, su llegada aviva también los celos de la corte versallesca y de las múltiples y dudosas alianzas, pero la joven Delfina tiene miedo de acostumbrarse a su nueva vida. Su espiritu no se acostumbra a la compledijad y a la astucia de la "vieja corte" y al libertinaje del rey Luis XV y de su amante Madame du Barry. Su esposo la evita, ella trata de amoldarse al protocolo y a la ceremonia francesa y aborrece tener su corte.
Por otra parte, María Antonieta es aconsejada a través de la voluminosa correspondencia que mantiene con su madre y con el conde de Mercy-Argenteau, embajador de Austria en París.

El 10 de mayo de 1774, Luis XVI y María Antonieta se convierten en los reyes de Francia y Navarra, pero su comportamiento no varia mucho. Desde el verano de 1777 las primeras canciones hostiles como "pequeña reina de 20 años" empiezan a circular. María Antonieta se rodea de una pequeña corte de favoritos suscitando las envidias de otros cortesanos, multiplica su vestuario y las fiestas, organiza partidas de cartas en las que se realizan grandes apuestas.
Una verdadera campaña de desprestigio se monta contra ella desde su ascenso al trono. Circulan panfletos en los que se le acusa de tener amantes e incluso de tener relaciones lesbicas; de despilfarradora... Llega un momento en que Versalles se queda vacío, huyen los cortesanos desdeñados por la reina y los que no tienen medios suficientes para sostener los gastos de la corte.
En el 1778 María antonieta tiene su primera hija: María Teresa, llamada "Madame Royale". En el 1781 nace el Delfín Luis José, pero los libelos han hacho correr rápidamente la noticia que el niño no es hijo de Luis XVI. Tras los nacimientos, María antonieta cambia un poco su forma de vida, pero sigue de cerca la construcción del Hameau en Versalles, una aldea en miniatura en la que la reina cree descubrir la vida campestre. Se dedica a la caridad. En el 1785 nace su tercer hijo, Luis-Carlos (Luis XVII), duque de Normandía. En el 1787 nace su última hija Sofía Beatriz, que murió con un año de vida, de tuberculosis.

En Julio de 1785 estalla el "caso del collar": el joyero Bohmer reclama a la Reina 1.5 millones de libras por un collar de diamantes encargado en nombre de la soberana por el Cardenal de Rohan. Ella no se hace responsable. Insiste en arrestar al cardenal, al que acusa de insultarla al achacarle la compra del collar, y el escándalo es inevitable. El rey confía el asunto al Parlamento, que determina que la culpa corresponde a un par de aventureros, Jeanne Valois de La Motte y su marido, y disculpa al Cardenal de Rohan, engañado pero inocente. La Reina, aunque inocente también, es tratada con gran desconsideración or el pueblo, al considerarla culpable, por lo menos moralmente. Este caso supuso un punto de inflexión en el reinado, que marcarà la nueva etapa de impopularidad y odio por parte del pueblo.

Maria Antonieta toma conciencia, por fin, de su impopularidad y trata de reducir sus gastos, especialmente los de su mansión, lo que provoca nuevas críticas y un gran escándalo en la Corte cuando sus favoritos se ven privados de sus cargos. Todo es inútil, ya que las críticas continúan y la Reina se gana el apodo de "Madame Déficit". 

En 1789 la situación de la Reina es insostenible. Corre el rumor de que Monsieur (futuro Luis XVIII) habría depositado en la asamblea de los notables de 1787 un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales. El rumor menciona un retiro de la Reina en Val-de-Grâce. El abad Soulavie, escribe que se pensaba que la Reina "se llevaría con ella todas las maldiciones del pueblo y que la autoridad real sería, por este motivo, total y súbitamente regenerada y restaurada".

El 4 de mayo de 1789 se abren los Estados Generales. Después de la misa de apertura sube al púlpito Monsieur de la Fare que, con duras palabras, ataca a María Antonieta denunciando el lujo desenfrenado de la Corte y de los que, hastiados de este lujo, buscan el placer en una "pueril imitación de la naturaleza", alusión evidente al Pequeño Trianón.

El 4 de julio muere el pequeño Luis José. Para evitar gastos se sacrifica el ceremonial en la basílica de Saint-Denis. La actualidad política no permite a la família real un sepelio solemne. Conmocionada por este acontecimiento y desorientada por el cariz que toman los Estados Generales, María Antonieta se deja convencer por la idea de una contrarrevolucón. La Reina quema sus papeles y recoge sus diamantes, trata de convencer al Rey para dejar Versalles e ir a una plaza fuerte segura, lejos de París.Des del 14 de Julio un registro de proscripción circula por París. Los favoritos de la Reina están en primer lugar y la cabeza de la Reina tiene fijado un precio.

El 5 de octubre una manifestación de mujeres se dirige a Versalles pidiendo pan y diciendo que van en busca del "panadero" (el Rey), la "panadera" (la Reina) y el "pequeño aprendiz" (el Delfín). Al día siguiente, por la mañana, los amotinados, armados con picos y cuchillos, entran en el palacio, matan a dos guardias de corps y amenazan a la familia real, que se ve obligada a regresar a París escoltada por las tropas del Marqués de La Fayette y los amotinados. Durante el trayecto se lanzan amenazas contra la Reina e incluso le enseñan una cuerda prometiéndole una farola en la capital para colgarla.

El 10 de octubre Luis XVI está de nuevo en París. Con María Antonieta deciden solicitar la ayuda de los monarcas extranjeros, el rey de España Carlos IV y José II, hermano de la Reina. Pero el Rey de España responde con evasivas y el 20 de febrero de 1790 fallece José II de Austria. La Fayette sugiere a la Reina, con toda frialdad, que se divorcie. Otros desean emprender un proceso de adulterio y pillar a la Reina en flagrante delito con el conde de Fersen.

La Reina está cada vez más sola, sobre todo desde que, en octubre de 1790, Marcy-Argenteau se ha marchado de Francia para ocupar su nuevo cargo en la embajada de los Países Bajos y de que Leopoldo II, el nuevo emperador Austríaco elude sus peticiones de ayuda. El 20 de junio se produce la evasión y la desafortunada expedición a Varennes. Rápidamente la población de París se da cuenta de la fuga, aunque La Fayette intenta hacer creer que el Rey ha sido raptado por unos contrarrevolucionarios. La familia real, cerca de París, no se siente muy segura. Desdichadamente, su berlina lleva un retraso de más de 3 horas y, así, cuando llegan al primer lugar de encuentro, las tropas prometidas se han retirado pensando que el Rey ha cambiado de idea.Poco antes del mediodía la berlina es detenida en Varennes-en-Argonne. Se producen unos momentos de nerviosismo, nadie sabe que hacer y, durante este lapsus, la muchedumbre llega a Varennes. Por último, la familia real amenazada y en medio de una situación muy violenta, es devuelta a París.

El día 30, la Asamblea constitucional se disuelve y es reemplazada por la Asamblea legislativa. El pueblo se revuelve contra María Antonieta, a la que califican de "monstruo femenino" e incluso de "Madame Veto", acusándola de querer sumir a la capital en un baño de sangre. El 10 de Agosto las Tullerías son asaltadas, el Rey se refugia en la convención, que vota su suspensión provisional, y ambos son internados en el convento de los Feuillants. Al día siguiente, la familia real es transferida a la prisión del Temple. Allí morirá, casi 2 años más tarde, su segundo hijo varón, a los 10 años de edad, conocido como Luís XVII, aunque por supuesto nunca reinó. Durante las matanzas de septiembre, la princesa de Lamballe, víctima simbólica, es salvajemente asesinada y su cabeza se exhibe en la punta de una pica, paseándola por delante de las ventanas tras las que se halla María Antonieta. Poco después, cuando ya la guerra ha empezado, la familia real queda retenida en la Convención. A principios de diciembre, se descubre el "armario de hierro" en el que Luis XVI guarda sus papeles secretos. El proceso, a partir de ese momento es inevitable.

El 26 de diciembre la Convención vota a favor de la muerte de Luis XVI, que es ejecutado el 21 de enero de 1793. El 13 de julio el Delfín es separado de su madre y confiado al zapatero Antoine Simon. El 2 de agosto es María Antonieta la que es separada de sus hijos y conducida a la Conciergerie para su reclusión. Su interrogatorio empezará al día siguiente.

El 14 de agosto, María antonieta es puesta a disposición judicial ante el Tribunal Revolucionario, presentándose como acusador público Fouquier-Tinville. Si en el jucio de Luis XVI se había intentado guardar las apariencias de una cierta equidad, no se hizo así durante el proceso de María Antonieta. Para exagerar la acusación, Tinville hace declarar contra su madre al Delfín, manipulado por sus guardianes revolucionarios. Delante del tribunal, el niño acusa falsamente a su madre y a su tía, Madame Isabel, de haberle incitado a la masturbación y de haberle obligado a participar con ellas en ciertos juegos sexuales. Indignada, María Antonieta pide a las mujeres del publico que la defiendan: "La naturaleza rechaza semejante acusación hecha a una madre. Apelo a todas las madres presentes en la sala". El motín es evitado por poco. Se la acusa, también, de entenderse con las potencias extranjeras. Como la reina lo niega, Herman, presidente del Tribunal, la señala como "instigadora principal  de la traición de Luis Capeto", lo cual presupone un proceso por alta traición.

La Reina es condenada a la pena capital el 16 de octubre, dos días despues del inicio del juicio, acusada de alta traición. De madrugada escribe una carta a Madame Isabel, la hermana de Luis XVI: "acabo de ser condenada, no a una muerte honrosa, que se reserva para los criminales, pero voy a reunirme con vuestro hermano".

El 17 de octubre, al mediodía, María Antonieta es guillotinada, sin haber querido confesarse con el sacerdote constitucional que le habían asignado. Fue enterrada en el cementerio de la Madeleine, con la cabeza entre las piernas. Su cuerpo fue exhumado posteriormente el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis.








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