miércoles, 10 de agosto de 2011

VESTIMENTA

Las ropas usadas en el Imperio Romano ya habían caído en desuso, como la toga que caracterizó la indumentaria masculina del ciudadano de las primeras épocas romanas, debajo de esta prenda, como ropa interior, se usaba la túnica de lana; mientras la mujer casada lucía la estola, parecida a la toga masculina, y cubría sus hombros con la palla.

Los tejidos de punto y malla son característicos de esta etapa, que se inicia en el año 476 d.c. Los bárbaros introdujeron la costumbre del uso de las bragas que cubrían las piernas, prendas semejantes a los pantalones, y las calzas, estas adheridas a las piernas, bordadas y adornadas, ajustadas ambas a las pantorrillas por medio de correas entrecruzadas. Los nobles las usaban de color rojo. Se anexaron mangas a las túnicas.

Se siguieron utilizando las capas de lana rectangulares adquiriendo mayor amplitud. Los bárbaros usaban generalmente dos tonos de ropa, el del lado izquierdo no era del mismo color que el derecho.

El mundo bizantino, aportó su lujo y su variedad de telas. Sobretodo se agregó la seda y los ricos bordados en oro y piedras preciosas. Los flecos y adornos predominaban en sus trajes que poco a poco fueron infiltrándose en la zona occidental, por ejemplo con el uso del manto semicircular, agarrado des del hombro derecho ya que no tenía ningún agujero para pasar la cabeza. El manto era símbolo del estatus. Los mantos oscuros simbolizaban que la persona estaba pasando por un período de duelo.

Para la guerra se usaban cotas de malla, sobre túnicas de lana, armaduras, escudos y yelmos de hierro.

En cuanto a las mujeres, se hizo comun el uso de faldas cuadradas, con un agujero para la cintura y cuatro picos en el extremo inferior. Predominaban las líneas rectas y las mangas ajustadas. Cubrían sus cabezas con cofias o tocados, sujetas con cintas que se ataban por debajo de la barbilla. Se protegían del frío con mantas o capas. También, al igual que los hombres, usaban pellotes. No usaban calzas ya que las piernas no se cubrían.

Los religiosos también contaban con ropa típica: para las grandes ocasiones los obispos utilizaban la mitra, o toca alta y puntiaguda, el báculo pastoral, la capa y la dalmática.

En cuanto al calzado, ambos sexos utilizaban una espécie de zapatillas abiertas fabricadas con cuero, de cabra para las clases más adineradas, o de vaca para la población común. A veces, los hombres llevaban botas.

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