martes, 9 de agosto de 2011

LA MUJER EN LA EDAD MEDIA



Es difícil decir si hubo una evolución o un retroceso en la situación de la mujer durante  Edad Media. Fueron unos diez siglos en los que la sociedad, la cultura y las costumbres sufrieron muchas variaciones.

En esta época existe un sistema social muy rígido marcado por el nacimiento, donde las diferencias de clase son claras. Estos dos elementos, junto con la proliferación de obras que tratan sobre el carácter femenino, definirán la posición de la mujer a lo largo de la Edad Media.

La Iglesia tenía reservadas para la mujer dos imágenes que pretendía instaurar como modelo en una sociedad cada vez más compleja, que había de dirijir con mano de hierro si se quería controlar. La primera de ellas es la de Eva, que fue creada con la costilla de Adán y propició que ambos fueran expulsados del paraíso. La segunda es la de María, que representa además de la virginidad, la abnegación como madre y esposa. Ambas visiones pueden parecer contradictorias pero no es sino la impresión general que tenemos de la época: lo ideal frente a lo real.

Ligado directamente a este aspecto, y teniendo en cuenta que la virtud más importante para la mujer es la castidad, la cuestión de la sexualidad es ampliamente tratada por el clero. Establece que el acto sexual es posible sólo dentro del matrimonio y con el esposo, no estando permitida para la mujer, bajo pena de escarnio y muerte, las relaciones extramatrimoniales ni adúlteras.

En el mundo medieval infancia i adolescencia se unen en una sola etapa, la de la virginidad... es considerada una etapa transitoria, incompleta, preparatoria para la siguiente, que se caracteriza por la reproducción. Gusta la mujer de piel clara que no ha ennegrecido trabajando bajo el Sol.

Des del punto de vista social, podríamos hacer una triple diferenciación en cuanto a la posición de las mujeres en él: la mujer noble, la campesina y la monja. La primera de ellas era la única que podía gozar de grandes privilegios y la que, si fuera posible, podría alcanzar un mayor reconocimiento.

La mujer era el centro del hogar, donde se encargaba no sólo del cuidado de los hijos y su educación sinó tambien de la organización de los empleados que trabajasen para ellos, del control de la economía y, en ausencia de su esposo (bastante común en la época debido a las guerras y las cruzadas o por quedar viúda), era la encargada, como administradora, de tomar las decisiones en lugar de su esposo.

El día de la mujer noble podía llegar a ser agotador dependiendo de las posesiones que tuviese que dirigir, de sus empleados y del número de familiares a su cargo. No obstante, el dinero o el prestigio no hacía que estas mujeres fueran más o menos felices ya que eran utilizadas como monedas de cambio a través de las uniones matrimoniales, que servían para sellar pactos estratégicos o políticos, y así augmentar las posesiones de uno u otro hombre.  A la mayor parte no se les permitía participar en política y, aúnque eran transmisoras de la dote, según la legislación no podían gozar de ella ni en su estado de casadas, solteras o viúdas, porque pertenecían al padre, al esposo o al hijo.

Era la mujer campesina medieval la que tuvo que soportar unas condiciones de vida más duras: dentro del hogar era la encargada de la cocina, de las ropas, de la limpieza, de la educación de los hijos, etc. Fuera de él debía ocuparse del ganado y del huerto, cuando no debía trabajar también en las tierras de cultivo. Si, por el contrario, la mujer residía en la ciudad, además de ocuparse de la casa y la família, debía hacerlo del negocio familiar o ayudar a su esposo en qualquiera de las actividades que llevara a cabo. Si ambos cobraban un salario, el de la mujer era notablemente menor, a pesar de que realizasen el mismo trabajo.

Por último, la mujer que opta por dedicar a Dios, es una mujer que ha cometido pecados en su vida y quiere redimirse, o bien una segundona que ha visto como su dote se ha ido con una hermana mayor, o simplemente una mujer que ve el convento como una escapatoria a un matrimonio indeseado.

Un caso especial muy estudiado también, es el de las beguinas, mujeres que dedican su existéncia a la religión pero que lejos de ingresar en un convento, mantienen su vida cotidiana lejos de éste. Estas mujeres se dedicaban a la defensa y cuidado de los pobres, de los enfermos y de los huérfanos y al campo del conocimiento.

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