martes, 9 de agosto de 2011

LA MUJER EN LA ANTIGUA GRECIA



En las epopeyas homéricas, la Antigua Grecia se describe como una sociedad patriarcal. Durante el desarrollo de la ciudad alrededor del siglo VIII a.c. se establecieron dos grandes grupos sociales basados en criterios de exclusión: los ciudadanos, que excluía a los extrangeros (metecos) y a los esclavos, y el llamado "club de hombres" que excluía a las mujeres.

La mujer griega en la Edad de Bronce

En la vida diária, las mujeres de la realeza y las esclavas se dedicaban a tareas similares.

Los deberes de la mujer giran alrededor de la casa. Los frescos de la Edad del Bronce que muestran a las mujeres de piel blanca y a los hombres con la piel tostada por la luz del Sol testifica que el trabajo de la mujer estaba orientado de puertas hacia dentro. La señora de la casa es la que se ocupa de la família y del hogar.

Las ropas se elaboraban des de principio a fin en casa y en esta tarea estaban implicadas las mujeres de la realeza, incluso las inmortales, así como las esclavas. Las mujeres maduras solían sentarse junto al fuego a hilar y a tejer.

Las mujeres estaban también encargadas de bañar y untar en aceite a los hombres. La ración de alimentación de los hombres era dos veces y media mayor que la de las mujeres.

Hijas y mujeres de ciudadanos

La mujer griega era una eterna menor, que no poseía derechos jurídicos ni políticos. Toda su vida debía permanecer bajo la autoridad de un tutor: primero su padre, luego su marido´y si era viúda, su hijo o el pariente masculino más cercano.

Estatus

Su existencia no tiene sentido más que para el matrimonio, que ocurría generalmente entre los 15 y los 18 años. Era un acto privado, un contrato concluido entre dos famílias.

Con su propia persona, la joven casada, aportaba también la dote a su nueva família. Esta consistía generalmente en dinero. La dote no era propiedad del marido: cuando su esposa moría sin hijos o en caso de divorcio con consentimiento mútuo, la dote debía ser devuelta.

El divorcio a iniciativa de la esposa no estava permitido y se le requería una estricta fidelidad: su rol era dar nacimiento a hijos legítimos que pudieran heredar los bienes paternos. El marido que sorprendía a su esposa en acto de adulterio, tenía derecho a matar tanto a su esposa como al amante, en el mejor de los casos la mujer podía ser devuelta a su família natural.

La hija epíclera

La hija llamada "epíclera" es la que se hallaba como única descendiente de su padre: no tenía hermanos, ni sobrinos susceptibles de heredar. Según la ley griega, no podía heredar, pero estaba "atada" a la herencia; en consecuéncia debía desposar a su pariente masculino más próximo: a través de ella, los bienes pasaban a su esposo.

En la ciudad

Las mujeres de buena família tenían como principal papel mantener el oikos. Eran confinadas en el gineceo, literalmente "habitación de las mujeres" rodeadas de sus sirvientas y esclavas. No se arriesgaban fuera del domicilio familiar más que para cumplir funciones religiosas. En cambio, las mujeres del pueblo aportaban a la economía familiar un complemento de recursos vendiendo su superproducción agrícola o artesanal: aceitunas, frutas y hortalizas, hierbas, tejidos, etc. Manejaban, pues, dinero.

Metecas y esclavas

Se sabe poco de las mujeres metecas (extrangeras), muchas de ellas llegaban a la ciudad siguiendo a su marido por negocios o para seguir las enseñanzas de un maestro reputado. Se puede suponer que su estilo de vida no era muy diferente que el de las ciudadanas.

Una minoría estaba constituída por mujeres que únicamente ívan a Atenas en busca de fortuna. Las más pobres a menudo acababan ejerciendo de prostitutas en los burdeles griegos. Las mujeres más educadas podían llegar a convertirse en cortesanas. Estas eran las compañeras casi oficiales de los hombres de negocios y de los políticos atenienses.

En Esparta

Esparta se diferencia de las otras ciudades griegas en que sitúa a la mujer más o menos en pie de igualdad con el hombre. Todas estaban sometidas al Estado y su principal objetivo era dar a luz a futuros soldados vigorosos y disciplinados.

La educación

Las ciudades griegas, excepto Esparta, dejaban a los padres como únicos responsables de la educación de sus hijos.

El matrimonio en Esparta

Durante la época clásica se encuentran dos sistemas concurrentes en Esparta: el tradicional y el igualitario. El primero, era común a todas las ciudades griegas. El segundo se sometía al ideal igualitario estatal: se trataba de producir chicos fuertes.

El matrimonio se producía más tarde que en otras ciudades, teniendo el hombre 30 años y la mujer estando cerca del los 18. Daba lugar a una curiosa forma de inversión: la intermediaria afeitaba el cráneo de la esposa, le proporcionaba vestidos y la dejaba sola en un pajar oscuro; el esposo al salir de la "comida en común" se reunía con ella en la oscuridad y, después del acto sexual, volvía a marcharse con los hombres. El matrimonio permanecía en secreto hasta que la esposa daba a luz el primer hijo.

Las mujeres ejercían una forma de control sobre su matrimonio. Si los viejos maridos eran incitados a "prestar" sus esposas a jóvenes fuertes, Plutarco menciona que las mujeres podían tomar también amantes, de forma que el niño que naciera pudiera heredar por las dos partes.






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